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La Chica Mecánica, de Paolo Bacigalupi


Llego tarde a la ola rese­ña­dora sobre este libro, así que la mía será muy breve. La Chica Mecá­nica es una de las mejo­res nove­las de cien­cia fic­ción escri­tas en los últi­mos años. En mi opi­nión, sobre­vive a la expec­ta­ción creada por los pre­mios que atesora.

Nunca me ha gus­tado des­gra­nar dema­siado la trama de un libro en mis rese­ñas, aun­que creo que el book­trai­ler de la edi­to­rial pone bas­tante en situa­ción sin des­tri­par nada.

 

 

Creo que el éxito del libro está fun­da­men­tado, y se apoya en estos tres pilares:

  • La ambien­ta­ción: Per­ci­bi­mos la Tai­lan­dia futu­rista de Baci­ga­lupi con todos los sen­ti­dos posibles.
  • La carac­te­ri­za­ción: Los per­so­na­jes no son una excusa para la trama. Están meticu­losa­mente tra­ba­ja­dos, y hablan con voz propia.
  • La espe­cu­la­ción: El horror de la dis­to­pía de Baci­ga­lupi no radica tanto en que el futuro sea oscuro, como en que es posi­ble, incluso pro­ba­ble. Sin mani­queís­mos. Sin ir más lejos, mien­tras escribo la reseña me he topado con esta noti­cia. Impo­si­ble evi­tar el recuerdo de algu­nos pasa­jes de la novela.

La obra no tiene gran­des fallas. Quizá haya gente a la que la pri­mera mitad le resulte carente de ritmo. No fue mi caso. Antes al con­tra­rio, diría que el final es algo pre­ci­pi­tado. Por decir algo más, no siem­pre se deja entre­ver de inme­diato el sig­ni­fi­cado de las abun­dan­tes pala­bras asiá­ti­cas que pue­blan el libro, aun­que en gene­ral el con­texto acaba arreglándolo.

Como lec­tor, para mí suma aún más pun­tos por­que me encanta la lite­ra­tura espe­cu­la­tiva y la dis­to­pía como sub­gé­nero de la cien­cia fic­ción. Des­taco esto por­que quizá La Chica Mecá­nica no sea para todo el mundo. El sus­pense no es su fuerte, algo que puede que la merme como entre­te­ni­miento.  Aún así, ni mucho menos la aco­ta­ría a los lec­to­res espe­cia­li­za­dos en cien­cia fic­ción. Creo que cual­quier lec­tor con curio­si­dad debe­ría darle una oportunidad.

La edi­ción impresa es bas­tante decente y en tapa dura. Una tra­duc­ción regu­lar de esta novela podría haberla arrui­nado, y me ale­gra decir que en abso­luto es el caso. La peor man­cha se la lleva la edi­ción digi­tal: catorce euros con DRM. Es como sacar la edi­ción impresa a treinta y cinco euros y con tinta invi­si­ble. En fin.



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Rojo, de Félix Díaz


Félix Díaz es un autor cana­rio de ori­gen vene­zo­lano que tiene en su haber varios libros y rela­tos de cien­cia fic­ción y cuen­tos infan­ti­les. En esta oca­sión nos trae una novela de cien­cia fic­ción en su ver­tiente hard.

Las pri­me­ras pági­nas ya sugie­ren las dos tra­mas que com­po­nen la novela, la cual trans­cu­rre en un futuro cer­cano. Por un lado, repre­sen­tan­tes de gran­des pode­res eco­nó­mi­cos se reúnen en Nueva York para acor­dar la manera de explo­tar el pla­neta rojo. Tan sólo la posi­bi­li­dad de des­cu­brir algún tipo de vida pri­mi­tiva en Marte (de la que exis­ten ten­ta­do­res indi­cios) podría alte­rar su pla­nes. Para­le­la­mente a esta trama, se rea­liza la pri­mera misión espa­cial tri­pu­lada al mundo vecino.

Rojo me ha dejado buen sabor de boca, pese a car­gar con un par de taras; la pri­mera, quizá la más grande, es que ambas líneas argu­men­ta­les están des­com­pen­sa­das. Si la intriga polí­tica nos arras­tra desde las pri­me­ras pági­nas a seguir leyendo, la segunda –el viaje a Marte y pos­te­rior estan­cia– aporta rela­ti­va­mente poco a la trama prin­ci­pal, pese a ser la más grande con dife­ren­cia. Sin embargo, la pul­cri­tud de la escri­tura y la exten­sión de la novela evi­tan que se con­vierta en un defecto fatal. La segunda es un mal habi­tual de la cien­cia fic­ción hard, y es que los per­so­na­jes están algo des­di­bu­ja­dos. Nin­guno llega a des­ta­car sobre el resto, y sus rela­cio­nes no con­si­guen ser del todo creí­bles; por ejem­plo, en alguna oca­sión se menta un con­flicto entre dos de ellos que luego no supone nin­guna dife­ren­cia en su trato.

A su favor hay que des­ta­car el gran tra­bajo de Félix a la hora de docu­men­tarse para rea­li­zar la novela. Toda la parte cien­tí­fica de la his­to­ria está tra­tada con gran vero­si­mi­li­tud, y no exa­gero si digo que el pasaje mar­ciano no tiene mucho que envi­diar a Marte Rojo de Kim Stan­ley Robin­son en cuanto a la habi­li­dad de evo­car en el lec­tor, sin per­der auten­ti­ci­dad, níti­das imá­ge­nes de otro mundo.

Los suce­sos que cie­rran la novela dife­ren­cian de forma nota­ble el último cuarto de la misma del resto, dina­mi­zando la his­to­ria. Un tramo que, de hecho, me hubiera gus­tado que fuera más largo.

En líneas gene­ra­les, Rojo es una buena novela de cien­cia fic­ción hard, de las que se escri­bían en la edad de oro. Alberga algu­nos defec­tos evi­den­tes, pero no evi­tan que la obra sea una agra­da­ble adi­ción a ese yermo páramo que es la cien­cia fic­ción hard his­pana. Posee la exten­sión justa y un pre­cio aún más ajus­tado, amén de una correcta edi­ción en for­mato digital.

 



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Perros, relo­jes y fan­tas­mas” de Fran Ontanaya


Perros, relo­jes y fan­tas­mas reune nueve cuen­tos de lite­ra­tura espe­cu­la­tiva sobre la cri­sis finan­ciera, la gripe, el terro­rismo, la gue­rra, his­to­ria alter­na­tiva y las elec­cio­nes de Irán

Una colec­ción de rela­tos basada en acon­te­ci­mien­tos, situa­cio­nes y esce­na­rios autén­ti­cos, pero trans­for­ma­dos mediante la fic­ción en visio­nes inquie­tan­tes que inci­tan al lec­tor a recom­po­ner su ima­gen de la realidad.

Así des­cribe esta anto­lo­gía su autor, Fran Onta­naya (Valen­cia, 1981), a quien es posi­ble que conoz­cáis si seguís en las redes socia­les la actua­li­dad del libro elec­tró­nico, que tam­bién cubre en su blog.

Esta es una colec­ción muy variada, que consta de los siguien­tes nueve relatos:

  • El pre­mio de lote­ría, por ejem­plo, nos invita a explo­rar la cri­sis eco­nó­mica a tra­vés del “señor S.”, un tra­ba­ja­dor que es agra­ciado con el gordo de Navidad.
  • El astro­nauta es un relato mar­ca­da­mente expe­ri­men­tal, que sin embargo se desa­rro­lla bas­tante bien desde un punto de par­tida en apa­rien­cia absurdo (qué dia­blos, es de locos). Una his­to­ria de dobles y un uni­verso que no tolera las para­do­jas, con unas gotas de horror cós­mico. No puedo ser obje­tivo con este tipo de his­to­rias: los tres pri­me­ros párra­fos son una bofe­tada que te obliga a pres­tar aten­ción. Me encanta.
  • El avión de hoja­lata es un tierno relato ambien­tado en la gue­rra civil espa­ñola, que gira en torno a un niño, un avia­dor fan­tasma y una tienda de jugue­tes. Muy efectivo.
  • Gri­gol es una áspero his­to­ria ambien­tada en el reciente con­flicto geor­giano, que narra el encuen­tro entre un pas­tor geor­giano y un sol­dado ruso en el Cáu­caso, durante los enfrentamientos.
  • El cielo de los ánge­les es uno de mis pre­fe­ri­dos. Un relato estre­me­ce­dor que narra la deses­pe­rada defensa de una ciu­dad meji­cana ase­diada por ate­rra­do­res ánge­les que devo­ran la esen­cia de las personas.
  • El año que perdí a Lucy es posi­ble­mente el “relato estre­lla” de la anto­lo­gía, no en vano es la rees­cri­tura de un texto que ya fue fina­lista en el I Con­curso Inter­na­cio­nal de Axxón de Cuento de Cien­cia Fic­ción, y narra la triste his­to­ria de Shinji Maeda, un sol­dado japo­nés que se casa con la super­vi­viente de unos aten­ta­dos masi­vos en Sant Louis, donde es des­ti­nado como miem­bro de las Fuer­zas de Paz de las Nacio­nes Uni­das. Drama sabia­mente dosi­fi­cado, escri­tura exquisita.
  • #Ira­nE­lec­tion ya da una idea del con­texto his­tó­rico del relato, pues es el famoso hash­tag de Twit­ter que siguió a las últi­mas elec­cio­nes en Irán. En él, un humilde ten­dero lla­mado Navid con­tem­pla desde su tienda, donde ya ha visto pasar treinta años de la his­to­ria del país, esta nueva revo­lu­ción. Sobrio, breve y actual.
  • La gripe es extraño cuento, diver­tido y trá­gico a la par, que mues­tra las con­se­cuen­cias de un apa­rente cata­rro en la vida de un vecin­da­rio muy al estilo de los clá­si­cos barrios resi­den­cia­les de clase media-alta esta­dou­ni­den­ses. Muy apro­piado relato post-histeria gripal.
  • El meteoro verde des­en­tona un poco con el resto de la anto­lo­gía en cuanto a estilo, lo que no quiere decir que sea una mala his­to­ria. Es una curiosa narra­ción dis­tó­pica, tipo cró­nica, que teje a par­tir de la Pri­mera Gue­rra Mun­dial una his­to­ria alter­na­tiva a la nues­tra, quizá no tan dife­rente como pudiera pare­cer, lo cual llama bas­tante la atención.

No se me ocu­rren defec­tos sig­ni­fi­ca­ti­vos. Quizá no todos los rela­tos se inte­gren igual en la anto­lo­gía, y unos sean más ela­bo­ra­dos y otros más expe­ri­men­ta­les, pero indi­vi­dual­mente no hay nin­guno por debajo de bueno, de hecho la mitad son muy bue­nos (y El año que perdí a Lucy es con­de­na­da­mente bueno). Pero creo que lo más elo­gia­ble de estos rela­tos es que dejan poso. No son, para enten­der­nos, los clá­si­cos cuen­tos de género en los que el escri­tor repite los libros que le gusta leer o las pelí­cu­las que le gusta ver. Habla­mos de rela­tos para rein­ter­pre­tar la reali­dad, no para esca­par de ella.

Perros, relo­jes y fan­tas­mas se puede adqui­rir como libro impreso (con una muy cui­dada edi­ción) al pre­cio de 9,21€, aun­que tam­bién se puede acce­der a la lec­tura de esta anto­lo­gía en la página del autor. Si te gus­tan los rela­tos con­si­dera donar lo que pue­das al autor.