0

El Camino de los Mitos IV, VVAA.


Durante los cinco últi­mos años la página web La Reve­la­ción ha orga­ni­zado su con­curso de rela­tos y poe­mas de tema mito­ló­gico, reco­pi­lando cada edi­ción los mejo­res de ambas cate­go­rías en un único volú­men bajo el nom­bre de El Camino de los Mitos. Este cuarto tomo reúne los gana­do­res corres­pon­dien­tes a la edi­ción del año 2010.
Tras una por­tada visual­mente muy lla­ma­tiva por parte de Sanda Del­gado (ilus­tra­dora que tam­bién se hace tam­bién cargo del arte del inte­rior de la anto­lo­gía) tene­mos una pequeña intro­duc­ción que ya ade­lanta un pequeño atisbo de lo que vamos encon­trar en cada uno de los selec­cio­na­dos para este volumen:

 

Jerome Per­ce­val, el crí­tico voraz (Daniel Tubau)
Jerome Per­ce­val es un artista frus­tado por su pro­pias exi­gen­cias al tra­tar de alcan­zar una ori­gi­na­li­dad total que final­mente decide incli­narse por la crí­tica lite­ra­ria. Pero sus ansias de per­fec­cio­nismo le lle­va­rán a recu­rrir a lo que sea nece­sa­rio para lle­gar a ser el crí­tico per­fecto. El relato resulta bas­tante entre­te­nido y pre­senta la increí­ble obse­sión del pro­ta­go­nista lle­ván­dola al extremo de una forma sorprendente.

 

Abajo, para siem­pre (Sebas­tián Lalau­rette)
Par­tiendo de un mito con el que muchos no esta­mos muy fami­lia­ri­za­dos como es el de Gil­ga­mesh asis­ti­mos a una con­ver­sa­ción que nos per­mite echar un vis­tazo a una mito­lo­gía tan ajena a noso­tros como es la sume­ria, así como a su infierno de polvo y arci­lla. Algu­nas de las imá­ge­nes del relato están car­ga­das de mucha fuerza, el mundo donde se desa­rro­lla real­mente da para ello. Tal vez la falta de fami­lia­ri­dad con el mito ori­gi­nal difi­culte hun­dirse más com­ple­ta­mente en la his­to­ria narrada.

 

Carta de Uli­ses (Car­los Maza­río Torri­jos)
El pri­mero de los poe­mas selec­cio­na­dos es una carta de Uli­ses a su mujer Pené­lope, un soneto que a la vez es una des­crip­ción de la paciente esposa. Sen­ci­llo, pero emocional.

 

Anacreonte de Teos (Ale­jan­dro Váz­quez Ortiz)
Cen­trán­dose en la figura del poeta Anacreonte nos relata sus años en la corte de Polí­cra­tes de Samos y explica de forma ines­pe­rada a quién podrían deberse todos los ver­sos que se le atri­bu­ye­ron erró­nea­mente. El relato mues­tra sin tapu­jos el estilo de vida tre­men­da­mente hedo­nista del poeta, lo único que se le puede acha­car es que tal vez le falte un poco más de agilidad.

 

El hués­ped de Anní­ce­ris (Bea­triz Gar­cía Sán­chez)
Un esclavo de la Ate­nas clá­sica vive una cómoda vida cum­pliendo labo­res domés­ti­cas hasta que su joven amo le revela una extraña con­vic­ción que parece impo­si­ble de creer. Un ameno vis­tazo a la Gre­cia más clá­sica con la lucha entre mito y reali­dad que debió de ser bas­tante patente aque­llos días.

 

Mares como ojos (David Villar Cem­be­llín)
El segundo poema del volu­men es casi una invo­ca­ción a Posei­dón, señor de mares y nau­fra­gios. En mi opi­nión le falta algo de carga mito­ló­gica, pero juega muy bien con la ima­gen del mar como un ser caprichoso.

 

Crono, Tulio y Urano (Eduardo E. Rosenz­vaig)
Un hom­bre reme­mora la crea­ción de su impe­rio empre­sa­rial, la vuelta a su ciu­dad natal, una mal­di­ción y una des­gra­cia que le pro­vocó una obse­sión. Aun­que el relato tiene un estilo impe­ca­ble resulta muy lioso haciendo que la mayo­ría del tiempo sea difi­cil de seguir el hilo de los acon­te­ci­mien­tos, sobre todo al prin­ci­pio de la his­to­ria. El tema mito­ló­gico está un poco cogido por los pelos.

 

El labe­rinto (Ale­jan­dro Váz­quez Ortiz)
Una serie de car­tas de un arqueó­logo espe­cia­li­zado en len­guas anti­guas a su mujer rela­tan como éste comienza a obse­sio­narse con cier­tos sue­ños y hallaz­gos mien­tras tra­baja en el pala­cio de Cnos­sos. Aun­que la reso­lu­ción final en la que se des­vela el mis­te­rio tiene su evi­dente carga poé­tica, se echa en falta algo un poco más sólido, y sobre todo un final menos huidizo.

 

Los pies de Uli­ses (Ángela Gen­tile)
El ter­cer poema de la anto­lo­gía se cen­tra en Uli­ses y en su errá­tico deve­nir, trans­mi­tiendo la melan­co­lía del per­so­naje a tra­vés de las imá­ge­nes del can­san­cio de su largo viaje.

 

Elíp­tica de Saturno (Ale­jan­dro Mar­tí­nez Turé­gano)
Revi­sión deta­llista del mito de Saturno en el que el autor nos mues­tra los pun­tos de vista con­tra­pues­tos tanto del pro­pio Saturno como de su esposa Ops con gran sol­tura. El relato con­si­gue huma­ni­zar a un per­so­naje que siem­pre ha resul­tado tan inhu­mano y just­fi­car a otro que tam­bién des­per­taba cierts con­tra­dic­cio­nes, todo con un tono rea­lista que se des­pega bas­tante del carac­ter mítico.

 

Anteo y la playa de los cobar­des (David Villar Cem­be­llín)
Un deta­llado retrato del gigante Anteo se entre­cruza con la his­to­ria de dos de los cien­tos de inmi­gran­tes que cada noche tra­tan de cru­zar el estre­cho de Gibral­tar. La trama mito­ló­gica bos­queja de forma real­mente intere­sante a uno de esos anta­go­nis­tas que en los mitos sue­len dibu­jarse con esca­sas pala­bras, la trama más rea­lista en cam­bio se hace algo lenta y pesada en algu­nos momen­tos y la metá­fora final que resuelve y una ambas tra­mas se hace un poco ende­ble como cie­rre del relato, aun­que eso no le resta la carga de tra­ge­dia poé­tica que posee.

 

La anto­lo­gía mues­tra un pequeño atisbo de la gran varie­dad de his­to­rias que se pue­den cons­truir tomando la mito­lo­gía como base, aun­que en este caso domi­nen cla­ra­mente los mitos de ori­gen gre­co­rro­mano sobre otras mito­lo­gía, sólo Abajo, para siem­pre se atreve a rom­per este domi­nio. El nivel de los rela­tos es bas­tante bueno, real­mente hay para todos los gus­tos, desde recreac­cio­nes mito­ló­gi­cas deta­lla­das y bas­tante per­so­na­les hasta rela­tos fan­tás­ti­cos algo más gam­be­rros junto con his­to­rias coti­dia­nas más intros­pec­ti­vas. En lo per­so­nal des­ta­ca­ría Elíp­tica de Saturno, por ahon­dar en una figura que siem­pre se ha hecho tan bru­tal como es la de Cronos/Saturno así como en la de su esposa Rea/Ops mucho más misteriosa.

En lo que res­peta a la pre­sen­ta­ción del volu­men está muy cui­dada, por­tada con sola­pas, una ilus­tra­ción abriendo cada relato y un tamaño bas­tante agra­da­ble. Una anto­lo­gía para los que les gus­ten mirar la mito­lo­gía con otros ojos.



0

Recomendaciones de Cómics para la época estival


Que­ría haber escrito esta entrada hace bas­tante tiempo, y hacerla coin­ci­dir con alguna de las diver­sas fechas rela­cio­na­das con el mundo del cómic que podía haber usado de excusa, la última la Comic­Con de San Diego de la semana pasada, pero he ido retra­sando el ponerme con ella infi­ni­dad de veces. Así que apro­ve­chando que tal vez haya quien quiera lle­varse un buen tebeo (es una pena que per­da­mos pala­bras con tanto encanto) a la playa. Por ello ahí va una pequeña ris­tra de cómics a los que todo amante de la lite­ra­tura de género debe­ría, al menos, echar­les un buen vistazo.

Para los aman­tes de la fan­ta­sía oscura

The Sand­man (Neil Gai­man)

Neil Gai­man tiende a ser uno de esos auto­res cuya obra se ama o se odia, pero siendo The Sand­man su obra cum­bre y todo un hito den­tro del mundo del cómic incluso sus detrac­to­res debe­rían darle una opor­tu­ni­dad.
La his­to­ria sigue las des­ven­tu­ras de los siete eter­nos, per­so­ni­fi­ca­cio­nes de diver­sas fuer­zas del uni­verso, cen­trán­dose prin­ci­pal­mente en el per­so­naje de Sueño. Pese a un pri­mer arco argu­men­tal lento y no dema­siado atrac­tivo la serie se va desen­vol­viendo poco a poco, des­cu­briendo una obra más y más grande cada vez, en la que cual­quier per­so­naje o deta­lle puede gene­rar reper­cu­sio­nes total­mente insos­pe­cha­das más ade­lante. El guión mez­cla mito­lo­gía, cuento, fol­klore popu­lar y drama humano de una forma sublime e ines­pe­rada, tocando tan­tos palos al tiempo que es muy difí­cil no sor­pren­derse en cada página.
El dibujo es de una esté­tica prin­ci­pal­mente under­ground, muy típica del recién nacido sello Ver­tigo de prin­ci­pios de los 90, que refleja fiel­mente el ambiente som­brío y deca­dente que choca de lleno con la por otra parte fan­ta­sía des­bor­dante de la serie. A pesar de que esa clase de estilo pueda echar atrás a algu­nos lec­to­res (a mí me ocu­rrió en un prin­ci­pio) la serie tam­bién cuenta tam­bién con algu­nos núme­ros dibu­ja­dos por ilus­tra­do­res tan inta­cha­bles como Char­les Vess o Michael Zulli, y con las siem­pre impac­tan­tes por­ta­das de Dave McKean.
En cuanto a edi­cio­nes, DC no para de reedi­tar la serie en una inter­mi­na­ble mul­ti­tud de for­ma­tos, el último el Abso­lute al que seguirá una edi­ción ano­tada en breve. En cas­te­llano Pla­neta ha edi­tado recien­te­mente una ver­sión com­ple­tí­sima (con varias his­to­rias per­te­ne­cien­tes a algu­nos espe­cia­les tre­men­da­mente difí­ci­les de encon­trar) que es todo un lujazo, y que pese a lo caro, vale lo que cuesta.

Para los que bus­can super­hé­roes más reales

Astro City (Kurt Busiek)

Astro City es mi pla­cer cul­pa­ble. Por lo gene­ral no me atraen las his­to­rias de super­hé­roes. Una pelí­cula de cuando en cuando vale, pero una serie larga donde se repi­ten casi siem­pre las mis­mas pau­tas y roles que ter­mina por abu­rrirme. Astro City juega con esa ico­no­gra­fía casi inal­te­ra­ble y la retuerce para crear his­to­rias total­mente ines­pe­ra­das. No sólo des­nuda a los hom­bres que hay bajo la capa, sino a los ciu­da­da­nos anó­ni­mos que sufren las con­se­cuen­cias de los actos de éstos. Kurt Busiek crea no sólo una ciu­dad, sino todo un mundo super­po­blado de héroes, en el que todas las inve­ro­sí­mi­les his­to­rias de alie­ní­ge­nas, via­jes en el tiempo y mons­truos mile­na­rios con­flu­yen de una forma tan atrac­tiva que al ter­mi­nar cada arco argu­men­tal se genera una extraña mez­cla de sen­sa­cio­nes entre dejar de lados unos per­so­na­jes de los que se desa­ría saber mucho más y lan­zarse a cono­cer otros muchos que aún no han tenido su opor­tu­ni­dad de bri­llar entre las pági­nas de esta ciu­dad.
Ade­más de los genia­les guio­nes de Busiek hay que des­ta­car los impre­sio­nan­tes dibu­jos de Brent Ander­son y las increí­bles por­ta­das de Alex Ross, que con­si­guen darle a la serie un aspecto tre­men­da­mente rea­lista y uni­fi­cado.
Sobre edi­cio­nes cabe decir que la que actual­mente está rea­li­zando Norma es toda una pre­cio­si­dad, aun­que bien es cierto que el pre­cio es bas­tante ele­vado para lo que suele pagarse por un cómic.

Para los que leen ciencia-ficción catastrofista

Y: El Último Hom­bre (Brian K. Vaughan)

Por razo­nes des­co­no­ci­das un inci­dente pro­voca que todo ser vivo con el cro­mo­soma Y muera en el acto. Esto implica que todos los mamí­fe­ros de sexo mas­cu­lino des­a­pa­re­cen al mismo tiempo. Un 50% de la pobla­ción de nues­tro pla­neta. Todos los hom­bres. Si ade­más tene­mos en cuenta que la mayo­ría de pilo­tos, con­duc­to­res, etc… son varo­nes, cuando el evento ocu­rre el por­cen­taje de pobla­ción que muere es mucho mayor. El mundo colapsa en el acto y las con­se­cuen­cias a medio y largo plazo son com­ple­ta­mente inima­gi­na­bles.
Y: El Último Hom­bre parte de esa pre­misa para seguir a un último hom­bre que no sabe por­qué ha sobre­vi­vido, aun­que tiene unas cuan­tas teo­rías sobre ello y mucha gente con ganas de echarle el guante. La his­to­ria aborda en parte ese mundo feme­nino en el que se trans­cu­rre, pero es prin­ci­pal­mente las viven­cias de Yorick, su pro­ta­go­nista, un joven ato­lon­drado por medio del cual Vaughan hace osci­lar la serie entre el humor y el drama, deján­do­nos algu­nos arcos argu­men­ta­les que son una autén­tica mara­vi­lla, pese a cerrar su aven­tura con un final que dejará a más de uno con una cierta sen­sa­ción de decep­ción.
A día de hoy es impo­si­ble tener toda la colec­ción en una sola edi­ción en cas­te­llano. Las de Norma y Pla­neta (pri­mero en colec­cio­na­ble y luego en tomos) se com­ple­men­tan y cubren toda la serie, pero siguen siendo dos edi­cio­nes y for­ma­tos distintos.

Para los que aún leen cuen­tos de hadas

Fábu­las (Bill Willingham)

Si The Sand­man fue el clá­sico del sello Ver­tigo que marcó los 90, Fábu­las ha sido su estan­darte durante la pri­mera década de este siglo. La his­to­ria sigue las viven­cias de los cuen­tos de hadas allí donde los dejó el colo­rín colo­rado. Ahora buena parte de aque­llos per­so­na­jes del fol­klore popu­lar viven exi­lia­dos en la moderna Nueva York, huyendo de un Adver­sa­rio que ha ido con­quis­tando sus tie­rras nata­les una a una, des­pla­zando a los refu­gia­dos hasta nues­tro mundo carente de magia. Lo que el lec­tor se encuen­tra es una mul­ti­tud de figu­ras que le han acom­pa­ñado desde su infan­cia, pero a las que le cos­tará reco­no­cer tras una infi­ni­dad de sor­pren­den­tes vuel­tas de tuerca, al fin y al cabo tan­tos siglos de vida cam­bia­rían a cual­quiera. Cada arco suele tener un enfo­que dis­tinto, una his­to­ria de mis­te­rio, una revo­lu­ción, un cuento román­tico… Y pese a que muchos acha­can cierto bajón en los últi­mos arcos, la serie aún tiene unas amplí­si­mas pers­pec­ti­vas de futuro para un elenco de per­so­na­jes que no deja de ampliarse.
Sobre los vás­ta­gos que ha gene­rado a lo largo de estos años las sen­sa­cio­nes son más encon­tra­das. La serie dedi­cada a Jack tiene algu­nos arcos real­mente bue­nos (el ini­cial y algu­nas his­to­rias cor­tas que dan cierto tras­fondo al per­so­naje), pero comienza a per­der el Norte a par­tir de cierto punto hasta dar de golpe con un final carente de toda lógica. Las dos mini­se­ries dedi­ca­das a Ceni­cienta son entre­te­ni­das y mues­tran más de un per­so­naje que no puede bri­llar en la serie prin­ci­pal más que de cuando en cuando, pero tam­poco están a la altura de la serie prin­ci­pal.
En cuanto al dibujo, Mark Bukingham firma un tra­bajo exce­lente como dibu­jante regu­lar, habiendo creado algu­nas señas de iden­ti­dad que ya son clave den­tro del pro­pio para­digma de la serie. Ade­más le acom­paña un elenco de artis­tas invi­ta­dos de pri­mera línea en los núme­ros entre arcos argu­men­ta­les.
Sobre edi­cio­nes, a día de hoy es fácil com­ple­tar la serie (y las series deri­va­das) con faci­li­dad en cas­te­llano gra­cias a la edi­ción de Pla­neta, pese a que los últi­mos volú­me­nes se han enca­re­cido y cuen­tan con algu­nos erro­res de tra­duc­ción que pue­den entur­biar un poco la lectura.



0

Visiones 2009


Tras una larga espera final­mente se edita la edi­ción de 2009 de Visio­nes, la anto­lo­gía de la AEFCFT (Aso­cia­ción Espa­ñola de Fan­ta­sía, Cien­cia Fic­ción y Terror) que cada año reco­pila algu­nos rela­tos de los auto­res nóve­les más pro­me­te­do­res del género fan­tás­tico en castellano.

Al cargo de la selec­ción de esta edi­ción estu­vie­ron los chi­cos del ins­ti­tuto Peña del Águila de Man­cha Real (Jaén) junto con algu­nos de sus profesores.

Con una por­tada de José Vicente Ortuño Segura que bien podría ser una ale­go­ría de la gris reali­dad aplas­tando la fan­ta­sía y una pequeña intro­duc­ción que nos deja toda una ris­tra de datos de par­ti­ci­pa­ción en esta edi­ción, el volu­men se com­pone por los siguien­tes relatos.

Ori Kami (Héc­tor Gómez Herrero)

Una serie de ase­si­na­tos, una extraña enfer­me­dad que ame­naza con con­ver­tirse en pan­de­mia y un hom­bre tor­tu­rado son las pie­zas clave en las intri­gas de esta his­to­ria. Por razo­nes evi­den­tes no valoro este relato.

La más­cara de Isis (Rubén Serrano Calvo)

La mala inter­pre­ta­ción de un libro escrito por el pro­ta­go­nista de esta his­to­ria lleva a la crea­ción de todo un nuevo culto a Isis. Tal vez se echa de menos un poco más de fuerza en algu­nos momen­tos de la his­to­ria sobre todo al dar sólo una visión un tanto peri­fé­rica del culto que trata la his­to­ria, pero aún así man­tiene un cre­ciente inte­rés a  lo largo del relato.

Cró­nica de la muerte cro­má­tica (Mag­nus Dagon)

Un turista se encuen­tra con la ines­pe­rada sor­presa de que­darse ence­rrado en un país donde el actual dic­ta­dor comienza a pade­cer una extra­ñí­sima enfer­me­dad que lleva a la nación hacia una serie de dis­pa­ra­ta­das con­se­cuen­cias.  La his­to­ria mez­cla una situa­ción tan tre­menda y angus­tioso con unas con­se­cuen­cias tan inve­ro­sí­mi­les y esper­pén­ti­cas que genera un relato real­mente interesante.

Una sim­ple cues­tión de super­vi­ven­cia (María del Pilar Jorge)

Un hom­bre se dirige a su pri­mer tra­bajo tem­po­ral. Debe­ría ser algo sen­ci­llo, pero el chip en su cabeza y la mujer a la que ha de cui­dar com­pli­can las cosas. Con un giro final ines­pe­rado den­tro del giro final espe­rado da una cierta vuelta de tuerca a una his­to­ria sin dema­sia­das sor­pre­sas por otra parte.

La ciu­dad bajo las aguas (Ricardo Mon­te­si­nos Valen­tín)

Un hom­bre de nego­cios se dirige a cerrar una com­pra en la siem­pre mis­te­riosa Vene­cia. El relato se hace corto y deja con ganas de saber más de todo ese mundo y esa trama de secre­tos que nos deja vis­lum­brar. Narrado ade­más con autén­tica maestría.

En la Oscu­ri­dad (Vir­gi­nia Pérez de la Puente)

Los Caza­do­res de Som­bras viven en la más abso­luta oscu­ri­dad, siem­pre en silen­cio, para ser som­bras y poder com­ba­tir la Oscu­ri­dad. El relato pre­senta un mundo divi­dido en cas­tas real­mente intere­sante en el que la autora se desen­vuelve con mucha des­treza pese a la com­ple­ji­dad de una situa­ción con tan poco recur­sos sen­so­ria­les, pese a ello falla un final que a pesar de ser muy visual no remata la his­to­ria tanto como cabría esperar.

El mons­truo en el arma­rio (José Javier Bata­ller Gómez)

Un joven pro­fe­sor dis­puesto a aban­do­nar la ense­ñanza des­pués de que su pri­mera expe­rien­cia edu­ca­tiva sea un desas­tre recibe una extraña oferta. El relato con­si­gue trans­mi­tir desde el comienzo una pal­pa­ble inquie­tud que va cre­ciendo según se acerca el clí­max final. Sin duda una buena vuelta de tuerca a un icono del terror tan de moda a día de hoy.

El inci­dente Timmy O’toole (Fran­cisco Javier Sán­chez Donate)

Tras per­der a su hijo un pecu­liar matri­mo­nio llega a una pequeña loca­li­dad en la que espe­ran asen­tarse, pero un niño mal­criado no parece dis­puesto a poner­les las cosas fáci­les. Con­tado con una sen­ci­llez pas­mosa relata una serie de acon­te­ci­mien­tos terri­bles un intento de vuelta a la nor­ma­li­dad tras algo tan horri­ble como lo que revela el final del relato.

Ali­ma­ñas (Ser­gio Macías Gar­cía)

Un hom­bre toma un avión con des­tino a Roma para encon­trarse con alguien intere­sado en sus extra­ñas habi­li­da­des, sin saber que esas mis­mas habi­li­da­des han aler­tado a más gente. Pese al final algo pre­vi­si­ble el relato man­tiene muy bien la ten­sión, e incluso deja vis­lum­brar un cua­dro mucho mayor que el que mues­tran estas pocas páginas.

Indi­ges­tión (Manuel Jesús Osuna Blanco)

La fami­lia de un niño con una enfer­me­dad ter­mi­nal encuen­tra una playa para­di­síaca durante sus vaca­cio­nes en Cen­troa­mé­rica. Pese a empe­zar creando bas­tante expec­ta­ción el relato se des­in­fla luego pasando al gore en lugar de a un terror más vis­ce­ral y cerrando con un final car­gado de una terri­ble jus­ti­cia poética.

La bús­queda (Sal­va­dor Patri­cio Gómez)

Un par de ami­gos reco­rre sin des­canso infi­ni­dad de mun­dos en busca de la vieja novia de uno de ellos. El desen­lace de la his­to­ria se pre­vee con cierta faci­li­dad, pero aún así resulta una lec­tura bas­tante amena.

Éra­mos un millón de ani­ma­li­tos cie­gos (Daniel Frini)

Tras un bru­tal ata­que que acaba con toda su fami­lia el pro­ta­go­nista es cap­tu­rado y enjau­lado por unos sal­va­jes. Corto, pero sor­pren­dente, con un final total­mente ines­pe­rado que deja un punto de vista tre­mendo y un relato redondo.

En cabi­nas indi­vi­dua­les (Ale­jan­dro Gon­zá­lez Gómez)

Dos vigi­lan­tes com­ple­ta­mente anta­gó­ni­cos enfren­tan dos visio­nes com­ple­ta­mente enfren­ta­das de un mismo mundo. Una tra­ba­ja­dor y terri­ble­mente preo­cu­pado ante cier­tas alar­man­tes noti­cias, el otro soña­dor e inca­paz de pre­ver el cam­bio que se apro­xima. El relato es una dis­to­pía terri­ble, que si bien no cie­rra con algún giro ines­pe­rado aporta diver­sos deta­lles que dan a la his­to­ria un con­junto sólido y agra­de­cido a los aman­tes de las his­to­rias de socie­da­des fracasadas.

Cen­ti­ne­las del otro lado (Julián Muñoz Carrasco)

Un anciano trata de gua­re­cerse de la tor­menta que se ave­cina bajo el amparo de un inmenso ciprés, la lle­gada de un mis­te­rioso hom­bre revela los terri­bles hechos que acae­cie­ron cerca de allí hace gene­ra­cio­nes. Con un regusto a las leyen­das de Béc­quer este cuento de fan­tas­mas hace un buen cie­rre para la antología.

 

En tér­mi­nos gene­ra­les se ven la mano juve­nil tras la elec­ción de los rela­tos, a pesar de haber  temas de todo tipo (y algu­nos de ellos real­mente duros y adul­tos) no hay rela­tos en exceso enre­ve­sa­dos, y la mayo­ría de ellos son de un estilo bas­tante atrac­ti­vos para los ado­les­cen­tes. En lo per­so­nal me agra­dan la ori­gi­na­li­dad de tra­ta­miento ante temas tan terri­bles que hacen tanto Cró­nica de la muerte cro­má­tica como El inci­dente Timmy O’toole. Así como la capa­ci­dad de con­den­sa­ción de La ciu­dad bajo las aguas o Éra­mos un millón de ani­ma­li­tos cie­gos, que en poquí­simo espa­cio des­en­tra­ñan una his­to­ria que daría para mucho más con un resul­tado tremendo.

A la anto­lo­gía sólo se le pue­den acha­car algu­nos erro­res a nivel de maque­ta­ción (desa­pa­ri­ción de algu­nos sal­tos de  línea o algu­nos tipos de letra espe­cia­les como cur­si­vas) en cier­tos pun­tos, que en gran medida pasa­rán desapar­ci­bi­dos para el lec­tor. De la misma forma se prevé una dis­tri­bu­ción escasa, igual que en las últi­mas edi­cio­nes del Visio­nes, lo cual sí que es una autén­tica lás­tima para una anto­lo­gía que real­mente merece la pena.



0

Calabazas en el Trastero: Bosques


Cala­ba­zas en el Tras­tero vuelve con un sexto volu­men dedi­cado a los bos­ques y la natu­ra­leza, y al terror que aguarda en aque­llas par­tes del mundo que aún no hemos domes­ti­cado y urba­ni­zado.
Caro­lina Bens­ler firma una por­tada sen­ci­lla, pero efec­tiva que nos invita con ese pasi­llo de árbo­les a aden­trar­nos en este pequeño y oscuro bos­que de rela­tos. Por su parte Ser­gio Mars abre el tomo con un pró­logo en el que nos habla del miedo ances­tral que sub­yace en el bos­que, lejos de nues­tras casas lle­nas de como­di­da­des y nues­tras inmen­sas ciu­da­des de asfalto, donde el medio natu­ral aún no ha sido mol­deado por los hom­bres y que nos recuerda que hubo un tiempo en el que nues­tros ante­pa­sa­dos no eran más que presa fáci­les de los depre­da­do­res, un tiempo en el que no éra­mos más que ani­ma­les, otra parte más del bosque.

 

El ciclo (Car­los Pérez Jara)

Como bien ade­lanta el pro­pio título el volu­men lo abre un cuento cíclico, sin dema­sia­das sor­pre­sas, pero que man­tiene esa sen­sa­ción de que algo está yendo mal desde el prin­ci­pio. Narrado con sol­tura, pero con escasa capa­ci­dad de sorpresa.

 

La más­cara de la muerte verde (Andrés Abel)

Tomando el título del relato de Poe (y sin tener nada que ver con él) se nos pre­senta la his­to­ria de un guar­dia fores­tal recien­te­mente des­ti­nado a un área donde los veci­nos pare­cen temer a una extraña loma en medio del bos­que. Pese a no ser mal relato se echa en falta un mayor deta­lle, prin­ci­pal­mente según va cre­ciendo la inquie­tud ante los hechos que lle­van al desen­lace final.

 

La hie­dra (Inés Mataix)

El nuevo guarda de una pro­pie­dad decide plan­tar una hie­dra que res­guarde un poco la casa con un resul­tado mucho mayor del espe­rado. Aun­que el relato con­si­gue tras­mi­tir cierto grado de intran­qui­li­dad no esta­ría de más un mayor desa­rro­llo ya que deja la sen­sa­ción de tener sólo un pequeño atisbo de terror.

 

Aoki­gahara (Igna­cio Cid Her­moso)

Un poli­cía, una hija rebelde y un bos­que donde la gente va a qui­tarse la vida. La his­to­ria man­tiene muy bien la ten­sión hasta el punto final donde flo­jea un poco con un cie­rre que pedía algo más.

 

Dríade (Laura Luna)

Una dríade y un hom­bre empe­ñado en man­te­nerla viva por medio de sacri­fi­cios. Un relato que pone los pelos de punta, más que por la his­to­ria que cuenta por la forma de narrarla desde den­tro de cada per­so­naje hacién­do­nos par­tí­ci­pes del terri­ble punto de vista de ambos.

 

La natu­ra­leza es cruel (Javier Vivan­cos Gar­cía)

Con una trama que parece sacada de una pelí­cula de serie B asis­ti­mos a una pequeña esca­pada al campo que repen­ti­na­mente se con­vierte en una terro­rí­fica expe­rien­cia. Tirando de cli­chés el autor cons­truye una his­to­ria entre­te­nida y sin muchas pretensiones.

 

Sueño de nieve y barro (Marc R. Soto)

Marc R. Soto firma uno de los rela­tos más rea­lis­tas e inquie­tan­tes de la anto­lo­gía con las envi­dias fra­ter­nas como tema cen­tral. Bien narrado y tenso sin nece­si­dad de aspa­vien­tos de prin­ci­pio a fin.

 

El secreto (Pedro Escu­dero Zumel)

El joven Pablo se encuen­tra repen­ti­na­mente sin comerlo ni beberlo como alcalde de su pequeña loca­li­dad, un cargo que con­lleva cierta res­pon­sa­bi­li­dad ines­pe­rada más allá de las ya espe­ra­das. Un relato entre­te­nido pero que podría haber dado más de sí.

 

Curu­xas (Iván Boto Gómez)

Un joven viaja al pue­blo del su abuelo para el entie­rro de éste, pero las cosas se tuer­cen repen­ti­na­mente. Pese al final pre­vi­si­ble, el relato cuenta con cier­tas imá­ge­nes de la infan­cia del pro­ta­go­nista y su rela­ción con su abuelo que resulta bas­tante atrac­ti­vas.


Decons­tu­yendo a John Doe (Juan Ángel Laguna Edroso)

Por medio de un estilo cer­cano al repor­taje perio­dís­tico se nos pre­senta uno de los rela­tos más inquie­tan­tes del volu­men. En él asis­ti­mos a un repaso a la per­tur­ba­dora vida de un mis­te­rioso escri­tor que parece ligado a diver­sos sus­ce­sos esca­bro­sos y a una extraña rela­ción con los bos­ques. De los rela­tos más redon­dos de este número.

 

La Fronda (Manuel Mije)

Junto a un pequeño pue­blo hay está La Fronda, un lugar por el que la gente pre­senta un reve­ren­cial res­peto, y que parece cam­biar por com­pleto a un hom­bre arrui­nado y a su hijo. Aun­que pre­de­ci­ble en su mayo­ría un relato narrado con soltura.

 

La sos­pe­cha (Pilar Alberdi)

Una anciana está con­ven­cida de que el bos­que avanza len­ta­mente ganán­dole terreno a su finca y su casa. El plan­tea­miento del relato es intere­sante, la idea gene­ral ya ha sido explo­rada en este mismo volu­men, pero el enfo­que más hoga­reño le da cierta ori­gi­na­li­dad. Sólo se echa en falta más con­tun­den­cia en el resul­tado final que deja algu­nos cabos sueltos.

 

Des­ven­tu­ras en el con­ti­nuo bosque-tiempo (Car­los L. Her­nando)

Un hom­bre se aden­tra en el bos­que donde le espera un nar­co­tra­fi­cante con el que ha de sal­dar deu­das. Lo que pare­cía una con­dena a muerte pronto toma un giro ines­pe­rado. Una his­to­ria a medio camino entre la ciencia-ficción y algu­nas con­cep­cio­nes bási­cas del cuento popu­lar. El resul­tado es una his­to­ria vio­lenta y algo esper­pén­tica (casi cómica por momen­tos) , que resulta deli­rante y entre­te­nida a par­tes iguales.

 

El volu­men es tal vez de los menos ate­rra­do­res de la serie, pero a la vez resulta uno de los más vario­pin­tos en cuanto a enfo­ques. Los rela­tos pese a haberse ale­jado del terror clá­sico en la mayo­ría de los casos pre­sen­tan un ele­mento de inquie­tud coti­diana que les hace casi más espe­luz­nan­tes. Y así des­ta­can, en lo per­so­nal, jus­ta­mente los dos rela­tos que más tocan el tema terre­nal y casi mun­dano de la anto­lo­gía: Sueño de nieve y barro y Decons­tu­yendo a John Doe, ambos bus­can (y encuen­tran muy hábil­mente) tocar esa fibra que pro­duce que un esca­lo­frío corra a lo largo de nues­tra espalda por medio de dos hechos increí­ble­mente sen­ci­llos y coti­dia­nos; las ren­ci­llas fra­ter­na­les uno, y la vida de un escri­tor tor­tu­rado otro. Y es que a veces lo más terri­ble es lo más ordi­na­rio, lo que se esconde tras los hechos más bana­les de todo ser humano.



0

Calabazas en el Trastero: Terror Oriental


Quinto volu­men de Cala­ba­zas en el Tras­tero, esta vez cen­trado en el terror venido de Asia. Como siem­pre, trece rela­tos que cubren un amplio espec­tro temá­tico y que nos lle­van desde Egipto hasta el extremo oriente, y que tam­bién nos traen el terror de China o Japón hasta casa.
Car­los Bibrián nos deja una por­tada influen­ciada por el manga para abrir el tomo. Y el pró­logo hace un repaso de toda la cul­tura que hemos impor­tado de Asia, y de lo que no es cul­tura. Como todo un estilo de vida tan dis­tinto al nues­tro ha ido calando aquí hasta ser una parte más de la ima­gi­ne­ría de occi­dente, en el cine, la lite­ra­tura e incluso la vida diaria.

 

Tinta china (Juan Ángel Laguna Edroso)

Todos los chi­nos des­a­pa­re­cen repen­ti­na­mente de la ciu­dad, algo que inquieta al resto de habi­tan­tes. Tal vez no sea el relato con la reso­lu­ción final más satis­fac­to­ria, pero deja un buen sabor de boca entre el mis­te­rio ini­cial y el humor con el que se cuenta.

 

El ladrón de almas (Diana Muñiz)

Un par de repor­te­ros de una  revista de fenó­me­nos para­nor­ma­les deci­den inves­ti­gar un caso que puede ser más per­so­nal de lo que sue­len ser la mayo­ría. Con­tado por medio de varios clá­si­cos del género cie­rra con un giro muy intere­sante y con ese regusto extraño de las his­to­rias de terror traí­das desde la Tie­rra del Sol Naciente.

 

La Com­pa­ñía de las Indias Orien­ta­les (Miguel Cis­ne­ros Pera­les)

El comer­cio de la seda en el otro extremo del mundo y una pequeña com­pa­ñia de hom­bres pro­ta­go­ni­zan un relato fan­tás­ti­ca­mente ambien­tado con una atmós­fera real­mente opre­siva, pero que resulta bas­tante lioso, sobre todo en sus pri­me­ros pasajes.

 

Cha­cal (José Igna­cio Bece­rril Polo)

Unas sofo­can­tes vaca­cio­nes en Egipto se con­vier­ten en inquie­tante tra­ge­dia tras lo que debe­ría haber sido sólo un desas­tre natu­ral. Incluso antes de la intro­duc­ción del ingre­diente del terror sobre­na­tu­ral en la segunda mitad del relato el ambiente ya resul­taba ago­biante, de una forma hasta esper­pén­tica. El resul­tado es un relato a medio camino entre el horror ances­tral y la come­dia costumbrista.

 

Cica­triz de hie­rro (Víc­tor Núñez Rodrí­guez)

En algún punto per­dido entre Sibe­ria y Mon­go­lia el ferro­ca­rril reco­rre los luga­res más desola­dos de Rusia, hasta que un hecho inex­pli­ca­ble e ines­pe­rado ocu­rre. La idea del “mons­truo” que pro­ta­go­niza el relato no es com­ple­ta­mente ori­gi­nal, pero tam­poco es la más revi­si­tada y está rema­tada con solvencia.

 

La trampa del amor (David Jasso)

La rela­ción amo­rosa entre un taxista y una joven orien­tal con­lleva unas horri­bles con­se­cuen­cias. La his­to­ria que pro­pone el relato es tre­menda y per­tur­ba­dora, aun­que tal vez la forma de lle­varla a cabo no sea la más redonda. Espe­cial men­ción al guiño meta­li­te­ra­rio del final. Mor­bo­sa­mente divertido.

 

Kuchi­sa­keonna (Miguel Puente Molins)

Una dis­cu­sión de pareja pro­voca que una chica se quede en un par­que más tiempo del debido. La narra­ción es tal vez de las más fir­mes del volu­men, pero falla un poco una reso­lu­ción más redonda, que pese a cierto toque gro­tes­ca­mente poé­tico al final carece de una expli­ca­ción algo menos apresurada.

 

La caída de la Casa de Ushima (Andrés Abel)

En una gue­rra de mafias el fallo se cas­tiga igual que la trai­ción, y el único cas­tigo posi­ble es la muerte. Un relato extraño bas­tante cer­cano a la esté­tica manga y con una ima­gi­ne­ría muy visual.

 

Orgu­llo de padre (Darío Vilas)

Un hom­bre para nada reli­gioso y a punto de morir le pide a su hija que realice los ritua­les reli­gio­sos sin­toís­tas debi­dos. tal vez uno de los rela­tos con una de las tra­mas más intere­san­tes del tomo, que se desen­vuelve len­ta­mente y de forma inquie­tante, apor­tando esa sen­sa­ción tan alie­ní­gena que nos pro­voca a veces una cul­tura tan dife­rente a la nuestra.

 

Oni (Luis Gon­zá­lez)

Algo extraño ocu­rre en la casa que un matri­mo­nio acaba de com­pra, pero el marido no parece dis­puesto a escu­char al vecino chino que les avisa repe­ti­da­mente de la exis­ten­cia de un oni en ella. His­to­ria típica en la que lo sobre­na­tu­ral asalta la vida coti­diana, bien lle­vada, pero con un final algo esperable.

 

Almas en danza (LG Mor­gan)

Una bai­la­rina de una de las casas de té de la anti­gua capi­tal China es muchí­simo más de lo que apa­renta. Uno de los rela­tos mejor narra­dos de  este volu­men y con una intriga que se sos­tiene durante toda la his­to­ria. Úni­ca­mente se echa en falta una expli­ca­ción más con­sis­tente del ori­gen de la protagonista.

 

Bun­raku (Igna­cio Cid Her­moso)

Tre­menda his­to­ria en la que la vida dia­ria parece des­mo­ro­narse poco a poco. Un relato cons­truido con tre­menda soli­dez, dejando ver poco a poco la autén­tica reali­dad de vidas tan des­tro­za­das que ter­mi­nar por con­du­cir a la locura.

 

La niña china (San­tiago Exi­meno)

¿Hay algo más ate­rra­dor que la pro­pia cruel­dad humana? Pese a la ima­gen final e inhu­mana de ese fan­tasma que cie­rra el relato, esta his­to­ria deja la clara cer­teza de que por encima de cual­quier ser sobre­na­tu­ral no hay nada tan terri­ble lo que noso­tros, como hom­bres, somos capa­ces de hacer a nues­tros igua­les. Sobre todo cuanto más inocen­tes parecemos.

 

En con­junto este quinto volu­men de Cala­zas en el Tras­tero es mucho más hete­ro­gé­neo, tanto por temá­tica como en nivel. Esta vez la pro­puesta temá­tica era mucho más abierta que en ante­rio­res oca­sio­nes, lo cual ha dado un aba­nico mucho más amplio de pro­pues­tas. Des­ta­ca­ría dos relato por su forma de ser narra­dos, La Com­pa­ñía de las Indias Orien­ta­les y Almas en danza, que aun­que no tie­nen un cie­rre com­ple­ta­mente redondo al dejar algu­nas cosas en el aire poseen una narra­tiva muy atrac­tiva que hace que el lec­tor se sumerja com­ple­ta­mente en ambos relatos.



0

(Per)Versiones: Historia


El pro­yecto (Per)Versiones vuelve a la carga con un segundo volu­men dedi­cado a la his­to­ria. Esta vez los vein­ti­cua­tro auto­res toman dis­tin­tos hechos y momen­tos his­tó­ri­cos como punto de par­tida para revi­si­tar­los sin nin­guna clase de tapujo creando una com­pleta serie de ucro­nías, rein­ter­pre­ta­cio­nes y diva­ga­cio­nes de todo tipo y con­di­ción que nos mues­tra la his­to­ria mun­dial desde una pers­pec­tiva total­mente nueva, reco­rriendo un espec­tro que va desde el cos­tum­brismo más estricto hasta la más deli­rante ciencia-ficción.
Tras la impac­tante y evo­ca­dora por­tada de Irene Domín­guez, un pró­logo a cargo de Teo Pala­cios abre el volu­men refle­xio­nando sobre cuánto ha cam­biado el mundo, y los pro­pios escri­to­res, para luego entrar de lleno en las vein­ti­cua­tro his­to­rias que com­po­nen la antología:

 

Edia­cara (Héc­tor Gómez Herrero)

Un joven estu­diante encuen­tra un extra­or­di­na­rio fósil que nadie parece poder expli­car, mien­tras un pro­fe­sor de física divaga sobre algu­nos de los aspec­tos menos orto­do­xos de esta cien­cia. Por moti­vos evi­den­tes no comento este relato.

 

El Evento Toba (Josep Mar­tin Brown)

Col­mi­llo de León pre­senta una teo­ría antro­po­ló­gica que nos erá muy bien aco­gida por la comu­ni­dad cien­tí­fica. Cen­trán­dose en un evento cru­cial, pero tal vez poco cono­cido de la evo­lu­ción humana, expone un esce­na­rio real­mente intere­sante del que sólo cabría desear un mayor desarrollo.

 

La Nariz de su Majes­tad (Jorge Aste­guieta Reguero)

Un des­afor­tu­nado arque­ticto debe cons­truir un gigan­tesca esta­tua en el valle de las pirá­mi­des, pero las des­gra­cias no apran de suce­derse. Relato que con­si­gue expli­car muchas de las curio­si­da­des alre­de­dor de un monu­mento tan enig­má­tico como la Esfinge de Guiza.

 

Antes muerta que sin Sila (Vir­gi­nia Pérez de la Puente)

Desen­fa­dada recrea­cón del sitio de Numan­cia, en el que nadie parece dema­siado preo­cu­pado por los roma­nos. Diver­tida y estram­bó­tica a par­tes iguales.

 

El Horror de la Galia (Moi­sés Cabe­llo)

Un objeto mal­dito que ha pasado de mano en mano sem­brando el caos y las ansias de poder ame­naza a la misma Roma. Per­tur­ba­dora e intere­sante revi­sión del naci­miento del Impe­rio y la caída de la República.

 

¿Tú tam­bién, hijo mío? (Laura Qui­jano Vin­cenzi)

Una sibila visita a Julio César la noche ante­rior al aten­tado que aca­bará con su vida. Intere­san­tí­simo relato que pro­fun­diza en las autén­ti­cas moti­va­cio­nes del hom­bre cul­pa­ble del naci­miento del Impe­rio Romano.

 

Han­ni­bal ante por­tas (Leo­nardo Ropero)

¿Y si Hani­bal hubiese con­se­guido lle­gar a Roma con sus ele­fan­tes? O como un hecho apa­ren­te­mente tan insig­ni­fi­cante y sim­ple puede cam­biar toda la historia.

 

Lle­ga­ron de Noche (Diana Muñiz)

Noso­tros lle­ga­mos pri­mero a Amé­rica, pero ¿qué habría pasado si hubie­sen sido los ame­ri­ca­nos los que hubie­sen lle­gado a Europa? Inquie­tante ucro­nía de lo que podría haber sido la con­quista de nues­tro con­ti­nente por los san­grien­tos mayas.

 

Los Here­de­ros de Gen­gis Kan (Juan José Tena)

Y si los mon­go­les hubie­sen lle­gado a con­quis­tar Europa con­si­guiendo el Impe­rio que los here­de­ros de Gen­gis Kan tuvie­ron en sus dedos por unos ins­tan­tes. El relato se divide en dos par­tes, mos­trando pri­mero ese pro­ceso de con­quista y luego las reper­cu­sio­nes pasa­dos los siglos, creando un esce­na­rio muy intere­san­tes que mues­tra los peli­gros de un impe­rio mundial.

 

Mi Que­rido Señor H. (Vanesa Bení­tez Jaime)

Extraña expli­ca­ción de las visio­nes de Juana de Arco, que aun­que un poco liosa pro­pone una idea muy intere­sante que tal vez hubiese reque­rido un mayor desarrollo.

 

Almi­rante (Adolfo Rodrí­guez)

Alguien ha lle­gado por acci­dente a una extraña tie­rra allende los mares, ésa es la última prueba que el Almi­rante nece­si­taba para con­se­guir con­ven­cer de su empresa a la Reina Isa­bel. Un relato que refle­xiona sobre la ambi­ción y las ansi­sas de pasar a la historia.

 

César o Nada (Ricardo Mon­te­si­nos)

Ucro­nía con César Bor­gia como pro­ta­go­nista, que par­tiendo del punto que acabó con la vida de su padre y pro­vocó su mar­cha de Roma mues­tra cómo de dife­rente podría haber lle­gado a ser su vida cam­biando sólo una mínima deci­sión.  Relato bien sol­ven­tado pese a la retahíla de hechos que narra.

 

Sic Tran­sit (Ain­tzane Egi­luz Romero)

Robes­pie­rre se dis­pone a asis­tir a la eje­cu­ción de un pro­me­te­dor gene­ral acu­sado de haber trai­cio­nado a la revo­lu­ción, mien­tras se pre­gunta qué otros pre­cios recla­mará esa misma Revo­lu­ción más ade­lante. Un relato tre­men­da­mente refle­xivo que ahonda en el pre­cio ines­pe­rado de los gran­des cambios.

 

La Hora de los Héroes (David Prieto)

Lo que iba a ser un tran­quilo día de cele­bra­ción da un giro ines­pe­rado. Uno de los mejo­res rela­tos de la anto­lo­gía, que refle­xiona sobre la impo­si­bi­li­dad de evi­tar cier­tas cosas, que antes o des­pués ter­mi­na­rán por lle­gar. Incluso en mun­dos que pare­cen tan distintos.

 

El rey que no quiso man­dar (Juan Car­los Pere­le­te­gui)

Tomando a Fer­nando VII como per­so­naje cen­tral busca una moti­va­ción que pudiese haber hecho cam­biar sus polí­ti­cos al recu­pe­rar el trono. Un relato escrito casi como un cuento román­tico y resuelto con gran solvencia.

 

Amor de Madre (Juan de Dios Gar­duño)

Mediante una reite­rada y trau­má­tica escena de infan­cia nos aden­tra­mos en la mente de uno de los más terri­bles per­so­na­jes de la his­to­ria, hasta un punto en el que casi se puede empa­ti­zar con él.

 

El dia­rio per­dido de Van Gogh (Mario Man­zano Váz­quez)

Van Gogh pasa una tem­po­rada en Arlés tra­tando de encon­trar ins­pi­ra­ción y con la ilu­sión de fun­dar una escuela de pin­tura, pero pronto las cosas se tuer­cen por un ines­pe­rado y extraño suceso. Relato narrado como un dia­rio que busca una inquie­tante expli­ca­ción alter­na­tiva a algu­nos de los hechos más cono­ci­dos hechos de la vida del genial pin­tor, que man­tiene bien la intriga, pero tal vez ado­lece de un final algo abrupto.

 

La Mas­cota del Tita­nic (Manuel Osuna)

Durante  la idí­lica tra­ve­sía del Tita­nic un perro rabioso ataca a sus amos, la enfer­me­dad comienza a pro­par­garse rápi­da­mente entre los pasa­je­ros. Con­tado al estilo de una pelí­cula de serie B y con varios home­na­jes con­si­gue res­pon­der de forma muy entre­te­nida a todos los inte­rro­gan­tes que rodean al hun­di­miento del barco insumergible.

 

Merci Beau­coup (Car­los Tosca Marín)

Dos ancia­nos refle­xio­nan cin­cuenta años des­pués sobre el momento en el que tuvie­ron el des­tino de un país, y tal vez del mundo, en sus manos y de cómo su deci­sión pudo cam­biarlo. Una his­to­ria que desde su apa­rente sen­ci­llez plan­tea el tre­mendo inte­rro­gante de si eli­mi­nar un mal puede pro­vo­car un mal mayor.

 

Fle­cha Rota (Ale­jan­dro Guar­diola)

Tomando como punto de par­tida el desas­tre de Palo­ma­res nos aden­tra­mos en un thri­ller perio­dís­tico y polí­tico de esta par­ti­cu­lar ucro­nía que con­densa una his­to­ria real­mente intere­sante en unas pocas pági­nas. Y se echa de menos que no dure bas­tan­tes más.

 

Pla­neta Rojo (José María Pérez Her­nán­dez)

Relato que narra la carrera espa­cial (y arma­men­tís­tica) en pos de alcan­zar Marte en medio de una intensa gue­rra fría. Tomando como punto de par­tida una de las más exten­di­das teo­rías de la cons­pi­ra­ción, nos encon­tra­mos con un sólido relato de ciencia-ficción en el que la polí­tica juega un punto clave.

 

Hay un gallego en la Luna (Alex V. Vegas (Uwe))

Más de 200 años orbi­tando tras la cara oculta de la Luna espe­rando a que alguien encuen­tre una cura para su pasa­jero dor­mido y los res­cate.  Deli­rante relato corto que sor­prende por todos los costados.

 

IGOD (Julio Igua­la­dor (Iulius))

El apo­ca­lip­sis ha lle­gado, y sóloun hom­bre camina aún sobre la Tie­rra.  Relato a medio camino entre lo postapo­ca­líp­tico y la idea de his­to­ria cíclica. Un mag­ní­fico cie­rre para la antología.

 

El resul­tado glo­bal es una anto­lo­gía mucho más sólida que el pri­mer volu­men, que se toma mucho más en serio a sí misma, y que no sólo ver­siona sino que refle­xiona acerca de qué otros derro­te­ros podría haber tomado la his­to­ria, o sobre las reper­cu­sio­nes de los derro­te­ros que final­mente tomó. Un volu­men en el que los escri­to­res han dejado algu­nas autén­ti­cas joyas de la ciencia-ficción y la ucro­nía, jugando con ele­men­tos de la fan­ta­sía, la novela negra y, por supuesto, la narra­tiva histórica.

Desde el punto de vista per­so­nal des­ta­ca­ría La Hora de los Héroes, Fle­cha Rota y Pla­neta Rojo, como los rela­tos más redon­dos, sin des­me­re­cer por ello al resto de una anto­lo­gía sobresaliente.



0

(Per)Versiones: Cuentos Populares


perversiones-cuentospopulares(Per)Versiones: Cuen­tos Popu­la­res es el pri­mer volu­men de una serie de anto­lo­gías temá­ti­cas y un pro­yecto cola­bo­ra­tivo nacido en los foros de Sedice. La idea prin­ci­pal de pro­yecto es que los usua­rios de dicha web creen, de forma más o menos perió­dica, anto­lo­gías en la que los dis­tin­tos rela­tos ten­gan una temá­tica cen­tral, temá­tica que en este pri­mer volu­men se con­densa, como bien aclara el título, en los Cuen­tos Popu­la­res.
Un total de 26 cuen­tos clá­si­cos y bien cono­ci­dos por todos, que son retor­ci­dos y recon­ta­dos de las for­mas más diver­sas e ines­pe­ra­das. Cuen­tos de terror o fan­ta­sía, ciencia-ficción, intriga o humor. Sin nin­guna duda todo un soplo de aire fresco en el pano­rama a veces con­ges­tio­nado de la lite­ra­tura de género nacional.

 

Con una espec­ta­cu­lar por­tada (a cargo de Jonat­han Cheu­ken) que es toda una decla­ra­ción de inten­cio­nes y un pró­logo sobre la autén­ti­ci­dad de los cuen­tos que han lle­gado hasta noso­tros, escrito por José Anto­nio Cotrina se abre este pri­mer volu­men de, la que espe­re­mos sea larga, carrera de (Per)Versiones.

 

El viaje de Gulli­ver al pla­neta Lili­put (Jorge Aste­guieta Reguero)
Revi­sión de uno de los pasa­jes más famo­sos de Los Via­jes de Gulli­ver con cierto ade­rezo de ciencia-ficción. A des­ta­car el enlace final con cierto deta­lle his­tó­rico de sobra cono­cido por todos.

 

Cre­ciendo en Nunca Jamás (Moi­sés Cabe­llo)
Gar­fio parece dis­puesto a aca­bar con Peter Pan de una vez por todas. Tal vez un cuento logre lo que no puede hacer la espada. El relato cie­rra de una forma cíclica que le da un aire real­mente poé­tico al cuento.

 

El pla­cer de comer (Igna­cio Cid Her­moso)
Con una atmós­fera real­mente barroca revi­vi­mos la his­to­ria de Han­sel y Gre­tel con la más cruda cruel­dad. El estilo recar­gado de la narra­ción aporta aún más fuerza al ambiente de horror de la historia.

 

Gol­di­lo­cks y los osos mon­ta­ñe­ses y zom­bies (Susana Eevee)
Al hilo de las his­to­rias con mons­truos que últi­ma­mente abun­dan en las libre­rías tene­mos esta ver­sión car­gada de humor de Rici­tos de Oro y los Tres Osi­tos. Relato corto, pero intenso.

 

Chufo o chota (Ain­tzane Egi­luz Romero)
Un fun­cio­na­rio de pri­sio­nes algo cateto, un niño rico que supues­ta­mente mal­trata pros­ti­tu­tas y un jui­cio que parece sacado de una revista de cora­zón de lo más cas­posa. Otro relato humo­rís­tico en el que el final es, cuanto menos, de lo más inesperado.

 

Hasta las ceni­zas (Héc­tor Gómez Herrero)
Si un per­so­naje de cuento con­tase su pro­pia his­to­ria sin todos los tapu­jos y men­ti­ras con la que nos ha lle­gado segu­ra­mente escu­cha­ría­mos un cuento muy dis­tinto. Por razo­nes obvias no comento este relato.

 

La túnica del pro­feta (Ale­jan­dro Guar­diola)
En un país bajo una horri­ble dic­ta­dura e inmerso en una gue­rra civil la única posi­bi­li­dad de libe­ra­ción está en unos extra­ños ermi­ta­ños de una reli­gión casi olvi­dada. Otro relato que acude al humor más des­ca­rado para rein­ter­pre­tar un cuento clásico.

 

Pul­gar­cito (Eugeni Gui­llem Darné)
La base del cuento de Pul­gar­cito con­tada de dos forma simi­la­res y a la vez com­ple­ta­mente anta­gó­ni­cas. El relato es pre­sen­tado como un cuento y la reali­dad tras éste, de forma que algo que en pri­mera ins­tan­cia parece muy sen­ci­llo demues­tra luego englo­bar una ver­dad mucho más amplia y retorcida.

 

Sha­zam (Julio Igua­la­dor)
Un hom­bre colec­ciona lám­pa­ras aceite con la espe­ranza de cum­plir un deseo. Puro humor con­den­sado en el mínimo espacio.

 

La tirana de Oz (Anto­nio J. Lla­tas López)
¿Y si la his­to­ria de Dorothy en Oz hubiera ter­mi­nado de una forma dife­rente? ¿Y si el Gran Mago hubiera tenido que vol­ver para derro­car a una terri­ble tirana junto con la ayuda de una Bruja del Este bió­nica? ¿Y si tras todo esto hubiera una terri­ble reali­dad que atase a esa tirana a Oz? Intere­sante vuelta de tuerca no sólo a la his­to­ria sino a la mayo­ría de los per­so­na­jes de un mundo tan amplio, con men­ción incluída a per­so­na­jes de otros libros de la saga.

 

El ase­si­nato de Abue­lita (Laura López Alfranca)
Una abo­gada ha de enfren­tarse a lo que parece un cla­rí­simo caso de ase­si­nato. El único pro­blema es que su defen­dido parece inocente. El mundo pre­sen­tado por el relato, una espe­cie de remedo de mul­ti­tud de cuen­tos resulta real­mente atrac­tivo e intere­sante. Todo un thri­ller de ambi­ción y fantasía.

 

Ali­cia en el País de las Pesa­di­llas (Ser­gio Macías Gar­cía)
Esta vez el viaje de Ali­cia al País de las Mara­vi­llas ha salido real­mente mal, y parece que las cosas vayan cada vez a peor. El desa­rro­llo de la aven­tura de Ali­cia se con­vierte en algo así como la peor posi­bi­li­dad de la Ley de Murphy apli­cada a su his­to­ria, todo ter­mina saliendo de la peor forma ima­gi­na­ble. El final posi­ble­mente sea lo que casi todos hemos pen­sado alguna vez que debía estar tras la autén­tica his­to­ria de Alicia.

 

El gigante dor­mido (Mario Man­zano Váz­quez)
En un pla­neta desér­tico Kapec comienza a cues­tio­narse aban­do­nar la mori­bunda colo­nia, aun­que un casual des­cu­bri­miento puede hacerle cam­biar de opi­nión. El resul­tado del relato es algo así como Dune se encuen­tra con Jack y las Habi­chue­las Mági­cas, algo de lo más particular.

 

La ciga­rra y la hor­miga (Josep Mar­tin Brown)
Por medio de una fábula se nos rela­tan las flun­tua­cio­nes de un eco­sis­tema extra­te­rres­tre. Un relato corto, pero que ejem­pli­fica con increí­ble sen­ci­llez la increí­ble ines­ta­bi­li­dad de la vida y la impor­tan­cia de la sim­bio­sis entre organismos.

 

Tres cer­dos (Ricardo Mon­te­si­nos)
Lobo parece el mejor hom­bre para recu­pe­rar algo que tres cer­dos huma­noi­des han robado. Un thri­ller de ciencia-ficción que man­tiene la ten­sión de prin­ci­pio a fin y recrea un mundo real­mente atrac­tivo al lector.

 

Blan­che al des­nudo (Ana Morán)
Una actriz en sus años de vejez envi­dia la juven­tud de la nueva estre­lla sin talento, si al menos pudiera usar su don para darle su mere­cido. Una his­to­ria narrada con sen­ci­llez que recrea a la per­fec­ción el mundo de envi­dias y ambi­cio­nes que ha sido siem­pre la meca del cine.

 

La Reina de las Nie­ves (Diana Muñiz)
Adap­ta­ción moderna del clá­sico de Ander­sen. Por medio de la sen­ci­llez y bas­tante inocen­cia se nos retrata una his­to­ria con un esquema bas­tante cer­cano al ori­gi­nal bar­ni­zán­dolo todo con una buena capa de candor.

 

Noche de cas­tigo en Hame­lín (Manuel Osuna)
Des­pués de que se lle­vase a todos los niños es la hora de ajus­ti­ciar al flau­tista de Hame­lín. Segunda parte del cuento ori­gi­nal en el que los cas­ti­gos algo des­me­di­dos vuel­ven a ser la moneda de cambio.

 

De lo que le con­teçió a un man­cebo que casó con una muger muy fuerte y muy brava (Juan Car­los Pere­le­te­gui)
Revi­sión del clá­sico del Conde Luca­nor a la men­ta­li­dad del siglo XXI, choca un poco la mez­cla entre el cas­te­llano de esa época y la mora­leja de ésta, pero cual­quier otra mora­leja no habría reci­bido el visto bueno del público de hoy.

 

El patito feo (José María Pérez Her­nán­dez)
El último de los hue­vos empo­lla­dos por Mamá Pato revela al abrirse el pato más feo que nadie haya visto. Tras una lar­guí­sima cadena de des­gra­cias, el pobre patito des­cu­bre una ines­pe­rada ver­dad. La vuelta de tuerca final es de lo más cruel­mente ines­pe­rada y divertida.

 

Des­ves­tián­dose (Vir­gi­nia Pérez de la Puente)
Mario es una drag de lo más inse­gura, mien­tras Úrsula es una mujer de lo más agria y cínica. Una his­to­ria al más puro estilo almo­do­va­riano en la que los enre­dos ter­mi­nan de la forma inevi­ta­ble, pero no sin antes dejar algo de erotico-festividad de regalo al lector.

 

La dama del bos­que
(David Prieto) En lo más pro­fundo del bos­que vive una dama de cabe­llos dora­dos ence­rrada en una torre por una mal­vada bruja. Para lle­gar hasta ella un caba­llero deberá superar tres prue­bas. Demos­tra­ción clara de que a veces los cuen­tos (y sus pro­ta­go­nis­tas) son dema­siado inocen­tes, al menos en las ver­sio­nes que han lle­gado hasta nosotros.

 

Eterna enso­ña­ción (Laura Qui­jano Vin­cenzi)
Hoy la prin­cesa Doraida cum­plirá 16 años, esqui­vará la mal­di­ción que decía que había de dor­mir eter­na­mente y se pro­me­terá con el prín­cipe Arnaldo. Por su parte, su don­ce­lla Mar­gue­ritte trata de con­ten­tarse con su pro­pio des­tino. Curiosa vuelta de tuerca a la ver­sión más cono­cida de la Bella Dur­miente, con­tada con gran sen­ci­llez y delicadeza.

 

Play­back para una sirena (Leo­nardo Ropero)
Una sirena se enamora de un mor­tal y vende su voz para con­ven­tirse en humana y con­quis­tarlo, pero algo se tuerce. Un cam­bio radi­cal res­pecto a la his­to­ria ori­gi­nal que resulta de lo más sor­pren­dente, diver­tido y perturbador.

 

El sótano (Juan José Tena)
San­dra siem­pre ha sido una chica bien, pero cuando lle­gan los malos tiem­pos conoce a Gui­llermo quien, a pesar de todo su mis­te­rio, parece el único que puede hacerla man­te­ner su tren de vida. Escrito man­te­niendo la intriga hasta con­du­cir a un final un tanto inesperado.

 

Huan sin miedo (Alex V. Vegas)
En China, Huan es tan tonto que es inca­paz de tener miedo, sus des­ven­tu­ras le lle­va­rán a des­cu­brir lo que es de la forma más absurda y dea­ca­be­llada. El cuento es una serie com­pleta de dis­pa­ra­tes de lo más variado que gene­ra­rán más de una son­risa (y bas­tante des­con­cierto) en el lector.

 

El resul­tado de la anto­lo­gía es una colec­ción de cuen­tos de lo más ecléc­tico que va desde el humor al terror pasando por la ciencia-ficción más reivin­di­ca­tiva, la fan­ta­sía o el rea­lismo más deli­rante. Una varie­dad que no sólo se queda en la temá­tica, sino en la rein­ven­ción de los cuen­tos mis­mos, aun­que unos pocos auto­res sólo reto­can leve­mente la his­to­ria ori­gi­nal otros lo rein­ven­tan de prin­ci­pio a fin sor­pren­diendo al lec­tor por com­pleto. En lo per­so­nal, si he de ele­gir mis rela­tos favo­ri­tos de la anto­lo­gía esco­ge­ría El ase­si­nato de Abue­lita por su mundo a medio camino entre el cuento de hadas y las pelí­cu­las de gangs­ters y Tres cer­dos por ese futuro de ciencia-ficción tan dis­tó­pico y preocupante.

 

En con­junto un libro reco­men­da­ble que difí­cil­mente no ten­drá algo para algún lec­tor dado lo vario­pinto y amplio de la pro­puesta, en el que ade­más par­ti­ci­pan algu­nos de los nom­bres más pro­me­te­do­res de la lite­ra­tura de género en nues­tra len­gua, y que abre una serie que, aun­que arries­gada, se augura larga y de alto nivel. Espe­re­mos que (Per)versiones ter­mine por con­ver­tirse en una de las impres­cin­di­bles de nues­tro país.



1

II Premio “Ovelles Elèctriques”


IIovelleselectriquesPor segundo año con­se­cu­tivo el Pre­mio Ove­lles Elèc­tri­ques publica en una anto­lo­gía los mejo­res rela­tos pre­sen­ta­dos a con­curso. Esta vez com­po­nen el volu­men un total de vein­tiún rela­tos que cubren todos los aspec­tos de la fan­ta­sía, la ciencia-ficción y el terror, com­pi­lando los 5 gana­do­res, los 9 fina­lis­tas en dos cate­go­rías y otros 7 rela­tos que des­ta­can por su cali­dad den­tro de los más de 160 presentados.

 

El volu­men se pre­senta con una por­tada de Char­les Liu que recuerda a la ciencia-ficción más clásica.

 

Por su parte esta vez el for­mato es algo menor y bas­tante más mane­ja­ble que el de la pri­mera edi­ción del certamen.

 

Tras un breve inciso del orga­ni­za­dor y de los cua­tro miem­bros del jurado el tomo pasa direc­ta­mente a los vein­tiún rela­tos que lo conforman:

 

Gana­dor en Cas­te­llano: Una idea ridí­cula (José Manuel Fer­nán­dez Agui­lera)
En una nave espe­cial a la deriva sólo queda un robot como único super­vi­viente. En recuerdo y honor a su capi­tana tal vez lleve a cabo cierta idea ridí­cula. Curioso y sor­pren­dente. Con­tado de forma ágil y con­den­sada, redu­ciendo el espa­cio sin mal­gas­tar ni una sola palabra.

 

Gana­dor en Cata­lán: Plaga de huma­ni­dad (menut)
Ciencia-ficción humo­rís­tica entre lo preo­cu­pante y lo esca­to­ló­gico asis­ti­mos a una socie­dad futura en la que una extraña plaga comienza a hacer mella en parte de la población.

 

Accé­sit: La deci­sión (Sera­fín Gimeno Solà)
Per­dido en medio de un pla­neta desierto un cas­za­dor de espe­cies inter­es­te­la­res aguarda la res­puesta de su men­saje de auxi­lio. Con­tado casi como una novela cos­tum­brista es un sor­pren­dente y muy agra­da­ble relato de ciencia-ficción.

 

Gana­dor Pri­mera Men­ción de Honor: Órbita Koi­me­te­rion (José María Pérez Her­nán­dez)
En un futuro lejano, gran parte de la huma­ni­dad ha des­a­pa­re­cido y un mis­te­rioso ani­llo rodea el pla­neta Tie­rra. Un relato intere­sante con una reso­lu­ción ines­pe­rada que trata de mos­trar toda una idea bas­tante amplia a base de peque­ños frag­men­tos de la his­to­ria que cuenta.

 

Gana­dor Segunda Men­ción de Honor: El arte de la gue­rra según Char­les Dar­win (Ricardo Mon­te­si­nos)
La con­quista del sel­vá­tico pla­neta Batri parece una tarea real­mente sim­ple para el Impe­rio Terrano. Pero las cosas no resul­tan ser tan sen­ci­llas. Un relato de ciencia-ficción que mues­tra la exis­ten­cia de armas allí donde no sole­mos ver­las, y que da como resul­tado una his­to­ria muy intere­sante que enfrenta la bio­lo­gía con­tra ingeniería.

 

Fina­lista: Crí­me­nes perió­di­cos (Iván Olmedo Fer­nán­dez)
Un anciano vive solo con la lec­tura como único entre­te­ni­miento, cada domingo el por­tero de su edi­fi­cio le visita para lle­varle todos los perió­di­cos gra­tui­tos de la semana. La “rees­cri­tura” o la par­ti­cu­lar lec­tura de cada uno de los crí­me­nes que lee el anciano es real­mente intere­sante, cada uno de ellos es una autén­tica his­to­ria en sí mismo. Tal vez úni­ca­mente se echa de menos algo más de fuerza en el hilo con­duc­tor de todo el relato.

 

Fina­lista: Feel The Horror Expe­rience (Igna­cio Cid Her­moso)
Ence­rrada en un labe­rinto com­ple­ta­mente a oscu­ras y com­ple­ta­mente ate­mo­ri­zada una mujer trata de encon­trar una salida. La ambien­ta­ción de toda la pri­mera parte creando una atmós­fera opre­siva está bas­tante lograda, la reso­lu­ción final de la his­to­ria no es tan satisfactoria.

 

Fina­lista: Kris­ta­ll­na­cht (Luisa Fer­nán­dez)
La Ale­ma­nia Nazi y un pacto con el Dia­blo rea­li­zado muchí­simo tiempo atrás. La des­crip­ción ini­cial, así como algún otro momento del relato, tie­nen mucha fuerza, el resto por con­tra­rio carece de esa misma inten­si­dad las­trando una his­to­ria que podría haber tenido más interés.

 

Fina­lista: La San­gre de la Flor Blanca (Héc­tor Gómez Herrero)
Al Oeste de la India crece la flor de la adelfa cuya sabia es capaz de arran­car del vien­tre materno a los hijos no-natos, y en la India las reglas que rigen el ciclo de la Vida y la Muerte son muy dis­tin­tas. Por razo­nes obvias no comento este relato.

 

Fina­lista: A la luz del faro (Sera­fín Gimeno Solà)
Un hom­bre tiene un pro­blema con un amigo ima­gi­na­rio dema­siado real, la única solu­ción parece ser ais­larse durante unas sema­nas en un faro. El relato comienza con bas­tante inte­rés, pero luego se des­hin­cha. La lucha interna entre per­so­naje y amigo ima­gi­na­rio tal vez podría haber sido más intensa, aún así la des­crip­ción final de las sen­sa­cio­nes salva en gran parte ese escollo.

 

Fina­lista: Lla­mad a las que hue­len las bru­jas (menut)
En un pequeño poblado un mucha­cho teme por su vida seguro de que le con­de­na­rán por bru­je­ría. Las des­crip­cio­nes de los que hue­len las bru­jas son real­mente evo­ca­do­ras, pero luego el relato se queda en una anéc­dota al que le falta toda esa magia que pro­mete al principio.

 

Fina­lista: Una cruz de gules sobre un campo de plata (Alí­cia Gili Abad)
Un caba­llero llega a un pequeño pue­blo para aca­bar con un dra­gón en su cru­zada con­tra lo pagano. La his­to­ria parece sacada de una par­tida de rol con un popu­rri sobre­na­tu­ral digno de cual­quier cua­dri­lla de juego. Se echa de menos más pro­fun­di­dad en los personajes.

 

Fina­lista: Náu­frago Cuán­tico (Manuel Mije)
Un expe­ri­mento sale real­mente mal y lleva al pro­ta­go­nista a per­derse entre dimen­sio­nes. La diva­ga­ción que sirve de hilo con­duc­tor es, cuanto menos, muy intere­sante, y deli­nea muy bien todo el plan­tea­miento, pero a la vez es el prin­ci­pal pro­blema del relato, al sumer­gir­nos de golpe en ella y sin nin­guna otra base para saber real­mente qué está ocurriendo.

 

Fina­lista: Odiar sin lími­tes (Uwe Vegas)
¿Hasta que punto se puede odiar a una per­sona? ¿Y si sólo con hacerlo pudie­ses des­ha­certe de ella? Des­va­río humo­rís­tico en toda regla, que lleva al extremo algo que casi todo el mundo ha tenido ganas de hacer alguna vez.

 

Patu­cos ver­des, pul­sera roja (Sara Sacris­tán Hor­ca­jada)
La duda de una madre ante el inmi­nente futuro de su hijo. La idea que plan­tea el relato ya ha sido plan­teada muchas veces antes, pero aquí se lleva un paso más allás hasta un extremo ate­rra­dor y ridículo a par­tes igua­les, pero eso no le quita peso a la idea de la des­hu­ma­ni­za­ción de la pro­pia huma­ni­dad. Relato bien lle­vado, aun­que se echa en falta un poco más de desa­rro­llo o profundidad.

 

Suerte 1.0 (Jorge Aste­guieta Reguero)
Un niño poco agra­ciado crece hasta con­ver­tirse en un genio de la mate­má­ti­cas. La posi­bi­li­dad de des­cri­frar y medir para­mé­tri­ca­mente la suerte es intere­sante, pero es una pena que no se desaro­lle más esa idea. El relato ter­mina en una gra­cia sos­pe­chosa que man­tiene el tono humo­rís­tico del resto del relato dejando una his­to­ria entre­te­nida, pero de la que se podría haber sacado muchí­simo más.

 

Tres, dos, uno… (José Igna­cio Bece­rril Polo)
En un día per­fec­ta­mente nor­mal una extraña apa­tía comienza a afec­tar a todo el mundo. El inte­rés se man­tiene durante todo el relato aun­que la reso­lu­ción sea resul­tona y efec­tista, pero poco más.

 

Un cuento heleno (Ser­gio Gene­relo Tre­saco)
Revi­sión del mito de Acteón y Arte­misa. Es una rees­cri­tura bas­tante fiel al mito ori­gi­nal que resulta una buena forma de recu­pe­rar una his­to­ria menos cono­cida den­tro del vasto mundo de la mito­lo­gía griega.

 

La pro­ta­go­nista (Sara Sacris­tán Hor­ca­jada)
La eterna lucha escri­tor – obra, una pro­ta­go­nista se revela con­tra su crea­dor. El relato es casi una metá­fora meta­li­te­ra­ria con­tada como una his­to­ria de miedo.

 

Ins­tin­tos (Uwe Vegas)
Un hom­bre se aden­tra en la selva lle­vado por su ins­tinto para des­cru­brir una extraña tribu con un per­tur­ba­dor secreto. El desa­rro­llo de la his­to­ria levanta mucho inte­rés, con todos los deta­lles extra­ños que rodean a la tribu, pero el final es un poco decep­cio­nante, una expli­ca­ción más sólida habría sido de agradecer.

 

Éste es el fin (Miguel Mar­tín Cruz)
Una extraña enfer­me­dad parece estar lle­vando al mundo al borde del Apo­ca­lip­sis, pero eso no puede rom­per la rutina dia­ria de la gente nor­mal. Casi parece un capí­tulo piloto de una serie tipo Dead Set. Terror y humor a par­tes iguales.

 

Como único error de la anto­lo­gía des­ta­car que en los rela­tos tra­du­ci­dos del cata­lán al cas­te­llano para su difu­sión entre aque­llos que no habla­mos dicha len­gua, hay algu­nos erro­res gra­ma­ti­ca­les que achaco a la adap­ta­ción a la len­gua cas­te­llana y al des­piste de la per­sona a cargo de la misma. No difi­cul­tan la lec­tura real­mente, pero sí hay varios en cada uno de los cua­tro rela­tos.
Por el resto una edi­ción cui­dada que bien merece una lec­tura y que deja en claro el buen nivel del género den­tro de España y que demues­tra un nivel tre­mendo en la segunda edi­ción de un cer­ta­men que pro­mete con­ver­tirse en uno de los impor­tan­tes del país de aquí a unos años.



0

Calabazas en el Trastero: Tijeras


calabazastijerasCala­ba­zas en el Tras­tero alcanza su cuarto volu­men, cen­trán­dose esta vez en un ins­tru­mento tan mun­dano y a la vez tan meta­fó­rico como son las tije­ras, capa­ces tanto de cor­tar papel como de segar vidas.
Junto con la inquie­tante y per­tur­ba­dora por­tada de Javier Ber­nar­dino Alonso, el número lo abre un pró­logo a cargo de Juan de Dios Gar­duño Cuenca, en el que se alienta nues­tra ima­gi­na­ción y se des­pier­tan nues­tras reti­cen­cias más ínti­mas con­tra un ins­tru­mento a pri­mera vista tan inofen­sivo, pero a la vez tan car­gado de peli­gro y con un bagaje den­tro de la cul­tura popu­lar amplí­simo que lo dota de una envol­tura casi mís­tica.
Tras el pró­logo tene­mos los 13 rela­tos corres­pon­dien­tes a este número:

 

La senda infi­nita (José María Tam­pa­ri­llas)
Un viejo direc­tor de cine de terror revela algu­nos de sus más ínti­mos y oscu­ros secre­tos. Los per­so­na­jes están bas­tante bien deli­nea­dos y recrea una his­to­ria que resulta esca­brosa, pero creí­ble den­tro de su pro­pio mundo decadente.

 

Las tije­ras de Átro­pos (Ramón San Miguel Coca)
Una dama de la nobleza tiene la extraña afi­ción de colec­cio­nar diver­sos obje­tos rela­cio­na­dos con la muerte, obje­tos de carac­te­rís­ti­cas casi mito­ló­gi­cas o de gran impor­tan­cia his­tó­rica, pero su última adqui­si­ción le resul­tará dema­siado inquie­tante. Es un relato bien lle­vado del que des­taca sobre todo esa inquie­tud final con la que se cierra.

 

El rebelde (Ángel Luis Suca­sas Fer­nán­dez)
Un extraño caso poli­cial. Un acci­dente junto a la comi­sa­ría que parece estar rela­cio­nado. Y un final con un giro abso­lu­ta­mente ines­pe­rado. El ambiente está per­fec­ta­mente recreado y con­si­gue man­te­ner la ten­sión hasta ese final extraño. Per­so­nal­mente me habría gus­tado más alguna otra expli­ca­ción o al menos haberla desa­rro­llado de forma un poco diferente.

 

La mal­di­ción del clé­rigo (Andrés Díaz Hidalgo)
Una vuelta al pue­blo de sus orí­ge­nes des­cu­bre a la pro­ta­go­nista una tra­ge­dia que marca a toda una saga fami­liar y que parece con­de­nada a repe­tirse. No es el relato más ori­gi­nal en cuanto a trama, pero está bien llevado.

 

Las tije­ras del cen­sor (Roberto Malo)
El entorno per­fecto para una pelí­cula de miedo, el típico grupo de toda his­to­ria de terror y algo que parece irlos matando uno a uno como en toda pelí­cula que se pre­cie. Humor meta­li­te­ra­rio (o meta­ci­ne­ma­to­grá­fico) por medio de una pirueta en la que el miedo más manido se con­vierte en risa.

 

El tapiz (Car­men del Pino –Rae­lana)
Durante su emba­razo Lady Cons­tance puede hacer poco más que tejer, pero pronto des­cu­bre que al tra­ba­jar en su tapiz es capaz de hacer mucho más. Relato intenso entre lo sobre­na­tu­ral y las intri­gas amo­ro­sas y filiales.

 

Media­no­che (Juan Ángel Laguna Edroso)
Un relato car­gado de imá­ge­nes lle­nas de fuerza, y con algu­nos detlles real­mente inten­sos, pero de escasa trama o argu­mento excepto la for­ta­leza de su imaginario.

 

El sas­tre­ci­llo y el hom­bre can­grejo (Ale­jan­dro J. Muñoz)
Durante las gue­rras napo­leó­ni­cas cual­quier hom­bre debía ser­vir a su empe­ra­dor, incluso uno de aspecto tan enfer­mizo como el pro­ta­go­nista de este relato. Un hom­bre que no tardó en des­cu­brir un don de lo más par­ti­cu­lar, el cual, des­pués de años vién­dose endu­re­cido por el des­dén y el mal­trato, no duda en usar para lle­var a cabo su ven­ganza y sobre­vi­vir a cual­quier pre­cio. Buen relato, narrado con bas­tante soltura.

 

La rueda gira (Ser­gio Macías Gar­cía)
Un día nor­mal en la vida de la vieja Micaela, una parca cual­quiera. El relato está con­tando con sen­ci­llez y buen hacer, pero tal vez se echa en falta algo más de desa­rro­llo e intensidad.

 

Recor­ta­bles (Gema del Prado)
En un orfa­nato para niños en cier­tas con­di­cio­nes espe­cia­les una mucha­cha recibe como regalo una pequeña caja llena de muñe­cas recor­ta­bles. Tal vez uno de los mejo­res rela­tos del número por el desa­rro­llo pero sobre todo por la narra­ción que juega con los cam­bios de punto de vista y con el tiempo. Intere­sante y car­gado de intriga y tensión.

 

Tom, Armand el titi­ri­tero y las tije­ras de plata (Ricardo Mon­te­si­nos)
Un relato como éste sólo puede ocu­rrir por medio del pen­sa­miento late­ral. ¿Qué cor­tan las tije­ras? Cuer­das ¿Qué tiene cuer­das? Los títe­res. Un relato car­gado incer­ti­dum­bre e intros­pec­ción. En lo per­so­nal me recuerda al cuento de La Som­bra de Andersen.

 

Láque­sis 2.0 (José María Car­ce­lén Maz­cu­ñán)
Un hom­bre apa­rece de forma inex­pli­ca­ble en un entorno de lo más extraño ¿es posi­ble que algo tan envuelto de mis­te­rio como las par­cas haya sido reem­pla­zado por las tec­no­lo­gías del mundo moderno? Una his­to­ria extraña, intere­sante, pero que deja un sabor agri­dulce al final.

 

El esquilo (Car­los Mar­tí­nez Cór­doba)
Es muy posi­ble que si tuviese que esco­ger un solo cuento de este volu­men la elec­ción fuese este cie­rre. Un cuento sobre mie­dos infan­ti­les. Un cuento que no es de miedo, sino sobre el miedo. Con una pre­misa tan manida como el recuerdo con la vuelta al pue­blo de infan­cia se nos pre­senta una anéc­dota ama­ble y a la par intensa que lo con­vierte en un cie­rre per­fecto para esta volumen.

 

Tal vez este número sea un poco más irre­gu­lar que alguno de los pre­ce­den­tes, pero cuenta con autén­ti­cas joyas den­tro del género. Rela­tos como El esquilo, Tom, Armand el titi­ri­tero y las tije­ras de plata o Recor­ta­bles se dis­fru­tan por com­pelto desde la pri­mera a la última pala­bra. Y eso sin des­me­re­cen otros bue­nos apor­tes a este número.
Tal vez no sea el número más redondo de Cala­ba­zas en el Tras­tero, pero bien merece la pena echarle una lectura.



0

Fabricantes de Sueños 2008


fabricantesdesueños2008Fabri­can­tes de Sue­ños es una anto­lo­gía aus­pi­ciada por la AEFCFT para com­pen­diar lo mejor del año en lo que a lite­ra­tura de género se refiere. En este caso, y a dife­ren­cia del Visio­nes, el Fabri­can­tes de Sue­ños reco­pila rela­tos que ya hayan visto pre­via­mente la luz en dife­ren­tes revis­tas y publi­ca­cio­nes de fan­ta­sía, ciencia-ficción y terror, ya sea en papel u on-line.
En esta oca­sión la anto­lo­gía reúne lo mejor de lo publi­cado a lo largo de 2007, com­pi­lán­dolo en 2008.
Con una por­tada a cargo de Feli­deus que explora la pro­pia idea del nom­bre de la anto­lo­gía, con­vir­tiendo a un soña­dor en una autén­tica fábrica, la anto­lo­gía cuenta con un total de 17 rela­tos que cubren todas las ver­tien­tes de la lite­ra­tura de género:

 

Aduya (Ser­gio Parra)
Publi­cado ori­gi­nal­mente den­tro de la anto­lo­gía Men­sa­jes per­di­dos, pre­senta una extraña máquina capaz de dis­cer­nir el autén­tico autor de un texto a par­tir de la com­pa­ra­tiva con otros, pero junto con el des­cu­bri­miento de una gran can­ti­dad de obras que se daban per­di­das se des­vela un extraño e inex­pli­ca­ble secreto. Un relato a medio camino entre la detec­ti­vesca meta­li­te­ra­ria y los cuen­tos más deli­ran­tes de Love­craft. Resulta sor­pren­dente por toda la cos­mo­go­nía creada, pero deja algu­nos cabos suel­tos (como, por ejem­plo, la expli­ca­ción del por­qué del título).

 

La aper­tura Sla­gar (Alfredo Álamo y San­tiago Exi­meno)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en NGC 3660. Este relato pre­senta un mundo donde el aje­drez no es sólo un deporte sino toda una forma de vida,y en el que una serie de aje­dre­cis­tas son ase­si­na­dos tras lle­gar a una extraña posi­ción durante la par­tida. Inves­ti­ga­ción cri­mi­nal con cier­tos tin­tes de ciencia-ficción para un relato que man­tiene el sus­pense desde la pri­mera pala­bra a la última y que ganó el Igno­tus al mejor cuento en 2008.

 

Bla­ckout (Jordi Arme­nol)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en la web de Libro Andró­meda. Nos encon­tra­mos con una his­to­ria a lo Blade Run­ner en una Bar­ce­lona futu­rista, en la que el per­so­naje prin­ci­pal sufre una serie de apa­go­nes (bla­ckouts), los cua­les tie­nen una oscura expli­ca­ción que se nos va reve­lando poco a poco por medio de una serie de giros algo ines­pe­ra­dos y bas­tante bien lle­va­dos dando un relato sólido, pero que, al menos per­so­nal­mente, falla en la con­clu­sión final.

 

Cha­lala (David Mateo)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en MiasMa. Este relato está más cer­cano al relato román­tico y de aven­tu­ras con cier­tos tin­tes de fan­ta­sía que al la lite­ra­tura de género per se, y es eso mismo lo que le hace des­ta­car. En la isla de La Espa­ñola un esclavo se enamora de la mujer de uno de sus amos. Lo que pare­cía una his­to­ria de amor impo­si­ble se con­vierte vudú mediante en un relato sor­pren­dente de cabo a rabo que tras­ciende haciendo que la narra­ción adquiera tin­tes de leyenda.

 

La ciu­dad de los muer­tos (Anto­nio J. Cebrián)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en Siner­gia, pre­senta una macro­ciu­dad (Ciu­dad Tér­mino) donde se alma­ce­nan copias de los recuer­dos de todas las per­so­nas muer­tas, y en la que cual­quiera puede char­lar con los muer­tos como si aún estu­vie­sen vivos. Par­tiendo de una idea ori­gi­nal se nos pre­senta un relato de lec­tura agra­da­ble, pero cuyo final era fácil­mente predecible.

 

El comienzo de la par­tida (J. E. Álamo)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en El Enviado (Grupo Edi­to­rial AJEC). En este relato se nos pre­senta una par­tida de póker entre los ami­gos habi­tua­les y un extraño per­so­naje que no es todo lo que parece. Un relato que aun­que no resulta espe­cial­mente dema­siado sor­pren­dente sí que man­tiene la ten­sión durante toda la his­to­ria lle­vando al lec­tor ágil­mente de prin­ci­pio a fin.

 

El mazo (José Mª Tam­pa­ri­llas)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en MiasMa. En este relato nos encon­tra­mos con un hom­bre cuyo padre, un juez, acaba de morir. La rela­ción entre ellos no era dema­siado buena, y parece que que­darse en la casa de su padre tras su muerte y reciente entie­rro no es la mejor idea. La his­to­ria es un cuento de terror a la vieja usanza, que se basa sobre todo en algu­nos de los tópi­cos más mani­dos de las his­to­rias de fan­tas­mas. En lo que a opi­nión per­so­nal res­pecta, me pare­ceuno de los más flo­jos de la antología.

 

Erun­dina sal­va­dora (Mª Con­cep­ción Regueiro)
Publi­cado ori­gi­nal­mente por Alfa Eri­diani. Esta ucro­nía pre­senta una gue­rra civil espa­ñola en la que la Repú­blica con­fía en una última posi­bi­li­dad para aca­bar con las tro­pas fran­quis­tas antes de que tomen Bar­ce­lona. El resul­tado del relato es cuanto menos sor­pren­dente, da la sen­sa­ción de ser una his­to­ria de ciencia-ficción escrita en la época de Julio Verne a día de hoy creando una ucro­nía con base cien­tí­fica que aun­que retoma un tema tan­tas veces tra­tado por la fic­ción espa­ñola resulta refres­cante por tan vis­toso enfoque.

 

El Olor Pro­fundo de la Tie­rra (Juan Anto­nio Fer­nán­dez. Madri­gal)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en Mag­ní­fica Víbora de las For­mas (Grupo Edi­to­rial AJEC) como His­to­ria de Ale­xei, es la his­to­ria de un hom­bre (o una serie de hom­bres) con la increí­ble capa­ci­dad de oler bol­sas de petró­leo, algo que en un mundo casi apo­ca­líp­tico en el que los hidro­car­bu­ros esca­sean más que nunca tal habi­li­dad es algo incal­cu­la­ble. Un relato de ciencia-ficción, mafia mediante, que resulta real­mente sor­pren­dente en todo su planteamiento.

 

El hom­bre infa­li­ble (Car­los Duarte Cano)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en Axxon, nos pre­senta a dos mis­te­rio­sos per­so­na­jes que quie­ren cono­cer la autén­tica his­to­ria de un hom­bre que pare­cía no fallar nunca y estar dotado de una inte­li­gen­cia inau­dita. Aun­que la reso­lu­ción del relato está lejos de resul­tar sor­pren­dente la refle­xión sobre como los hom­bres encum­bra­mos y hun­di­mos a otras per­so­nas a pla­cer es dolo­ro­sa­mente cierta.

 

La man­cha (Laura Ponce)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en Aurora Bit­zine, es la his­to­ria de una mujer obse­sio­nada con las cien­cias al borde la cien­cia y encon­trar una puerta a otra dimen­sión, y de un marido que teme per­derla para siem­pre. Es uno de esos rela­tos que parece que uno ha leído ya más veces, pero, aún así, está resuelto con la sol­tura nece­sa­ria para atra­par al lector.

 

La muerte inte­rior (Clau­dio Amo­deo)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en Axxon. Una his­to­ria de clá­si­cas bata­llas entre huma­nos y alie­ní­ge­nas, pero en este caso el arma más peli­grosa que estos últi­mos poseen no es para nada una que uno pudiera espe­rar. Es bas­tante intere­sante el paso de la ciencia-ficción más clá­sica y espa­cial a un relato donde se nos pre­sen­tan las reper­cu­sio­nes de la lucha con­tra los alie­ní­ge­nas, con un corte algo más inti­mista, de lucha interior.

 

Por siem­pre otro (Laura Qui­jano)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en NGC 3660, es uno de los rela­tos más inquie­tan­tes de la anto­lo­gía, pre­sen­tando un hom­bre cuya vida ya parece deter­mi­nada de ante­mano, al cual su madre parece guiar con mano firme a cada paso, y que des­co­noce las razo­nes de tan rigu­roso encau­za­miento. Sen­ci­lla­mente inquie­tante en todo su desa­rro­llo, man­te­niendo la ten­sión y la intriga de la razón tras toda la his­to­ria hasta el final.

 

Pro­ce­di­miento de rutina (Ramón San Miguel Coca)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en El Sitio de Cien­cia Fic­ción. Nos pre­senta un mundo futuro en el que la ame­naza terro­rista es tal que en nom­bre de la segu­ri­dad se lle­gan hasta los lími­tes del absurdo (y se reba­san con mucho). Un relato entre­te­nido, que sobre todo en su deta­lle final hace son­reír al lec­tor ante lo ridículo del mundo presentado.

 

Ser­vir al hom­bre (Domingo San­tos)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en Bem-Online pre­senta la deci­sión que ha de tomar un robot ante la inmi­nente muerte de su amo. Un pequeña joya que ahonda en lo que podría lle­gar a hacer un robot por aquel al que sirve, y la posi­bi­li­dad de sen­tir o no algo ante tal hecho.

 

Vlad (José Igna­cio Bece­rril)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en Ocio Joven este relato recu­pera una figura tan­tas veces rein­ter­pre­tada como es la de Vlad Tepes (Drá­cula) para darle un increí­ble giro que sor­prende al lec­tor a cada paso. Mez­clando géne­ros tan dis­pa­res como el relato his­tó­rico, la cien­cia fic­ción o el terror, nos encon­tra­mos con una joya que rees­cribe los orí­ge­nes y derro­te­ros vivi­dos por un per­so­naje de que ya pare­cía que no podía con­tarse nada nuevo.

 

Yamata-no-Orochi (Ser­gio Mars)
Publi­cado ori­gi­nal­mente en MiasMa este último relato pre­senta una his­to­ria simi­lar a En las Mon­ta­ñas de la Locura de Love­craft, cam­biando las géli­das mon­ta­ñas de la Antár­tida por las pro­fun­di­da­des mari­nas de Japón, pero recreando un ambiente cui­da­do­sa­mente narrado capaz de atra­par a cual­quier lector.

 

El resul­tado es una anto­lo­gía Sobre­sa­liente, con 17 rela­tos más que des­te­ca­bles y que dan una visión muy amplia de lo que es la lite­ra­tura fan­tás­tica, de ciencia-ficción y de terror en cas­te­llano, demos­trando que en lo que se refiere a las letras den­tro del género nada tene­mos que envi­diar a los anglo­par­lan­tes, o a los crea­do­res en cual­quier otra lengua.