0

El monstruo en mí, de Jose Ignacio Becerril


Este libro, publi­cado por la edi­to­rial Saco de Hue­sos, es una anto­lo­gía de ocho cuen­tos del lla­mado género “fosco” y uno de cien­cia fic­ción. Los rela­tos, den­tro de este género que fun­ciona a caba­llo entre la fan­ta­sía y el terror, los pode­mos cla­si­fi­car a su vez en diver­sos sub­gé­ne­ros: cos­tum­brista, román­tico, poli­cíaco, fan­tás­tico o sim­ple­mente terror. Todos tie­nen en común el pro­ta­go­nismo del mons­truo, a veces interno a veces externo, salvo el último, que es un relato de Ci-Fi que no cum­ple esta premisa.

Esta anto­lo­gía de cuen­tos me ha lla­mado mucho la aten­ción. No suelo leer rela­tos, no es un género que me guste en exceso, siem­pre lo digo. Sue­len saberme a poco. Y Tam­poco suele gus­tarme el género de terror, en nin­guna de sus ver­tien­tes (novela, relato, cine…) por­que suele darme muy poco miedo y por lo gene­ral me abu­rre mucho. Pero esta anto­lo­gía ha con­se­guido inquie­tarme real­mente. Cada uno de esos rela­tos ha sabido tocar alguna parte de mi inte­rior y, bien por una cosa, bien por la otra, ha sabido conec­tar con­migo de una forma que no es nada habi­tual y a la que no estoy nada acos­tum­brada. No es la temá­tica en sí, en reali­dad nueve temá­ti­cas sobre mons­truos dife­ren­tes; es, sobre todo, la forma de abor­dar­las y la forma de narrar­las lo que ha lle­gado a con­se­guir que, des­pués de la lec­tura de cada relato, tuviera que parar para asi­mi­larlo. Eso puede pare­cer nor­mal en otros lec­to­res. Quien me conozca sabe que si hago eso es por­que algo dife­rente pasa con ese libro.

Uno de los fac­to­res que hacen que esto pase es que Nacho sabe crear a los per­so­na­jes con cua­tro pala­bras. Y alguno de ellos de tal manera que le pones nom­bre, ape­lli­dos y hasta foto. Esto es algo que para mí es muy impor­tante, casi básico en cual­quier tipo de narra­ción; si no me creo a los per­so­na­jes me da igual lo mara­vi­llosa que sea la his­to­ria, lo bien urdida que esté la trama o la sublime exqui­si­tez de la prosa; si los per­so­na­jes no me pare­cen reales no conecto y no me gusta. Creo que esto es uno de los pun­tos más fuer­tes que tiene este escri­tor, que deja de con­tar­nos una his­to­ria para con­tar­nos la his­to­ria de fula­nito, de men­ga­nito, y están ahí, los ves, y los sien­tes. Hasta los per­so­na­jes de los rela­tos que escribe uno de los per­so­na­jes de un relato te pare­cen reales. Y con eso juega, y muy bien, por cierto.

Otro de los fac­to­res es, por supuesto el tema tra­tado en los rela­tos. Como el nom­bre de la anto­lo­gía indica, es el mons­truo que todos lle­va­mos den­tro, y que no siem­pre es el que parece ser. Y a veces lo es, tam­bién. Nacho sabe jugar muy bien al des­piste, por lo que en todos los rela­tos acaba sor­pren­dién­do­nos. En unos por­que nada es lo que parece, y en otros por­que al ser tan pre­de­ci­ble la his­to­ria, te sor­prende que ese final sea el que toca, el que es lógico, el que todos damos por supuesto y esta­mos espe­rando que sea cual­quiera menos ese. Pero siem­pre está ahí pre­sente el Mons­truo. Ese mons­truo que cual­quier per­sona puede lle­var en su inte­rior, a veces solo peli­groso para sí mismo, en forma de una fobia, una enfer­me­dad; a veces peli­groso para toda la socie­dad; a veces tierno, otras sal­vaje, des­pia­dado, pero nunca, nunca, neutro.

Quizá el fac­tor deter­mi­nante en la buena impre­sión que me ha cau­sado este libro sea su forma de escri­bir: me gusta. Sabe trans­mi­tir las ideas con mucha cla­ri­dad, no resulta difí­cil seguirlo. Todo lo con­tra­rio, te intro­duce rápi­da­mente en la his­to­ria de forma absor­bente y te arras­tra de tal forma, que lo que menos per­ci­bes es el estilo, pero eso solo se con­si­gue cuando una obra, como lo está esta, está bien escrita. Las des­crip­cio­nes son par­cas y pre­ci­sas, al igual que los diá­lo­gos. Con cua­tro pala­bras es capaz de intro­du­cir­nos en cada uno de los rela­tos de un plu­mazo, en trans­por­tar­nos a cada una de las his­to­rias y sumer­gir­nos por com­pleto en ellas. Ésta creo que es su prin­ci­pal vir­tud. La his­to­ria puede o no puede gus­tarte, pero la vives. Cada uno de los diá­lo­gos encaja a la per­fec­ción en los per­so­na­jes. No hay muchos, por­que los rela­tos son cor­tos, pero son indis­cu­ti­ble­mente uno de sus pun­tos fuer­tes. Res­pecto a la ambien­ta­ción, con cua­tro pala­bras te sitúas per­fec­ta­mente en el lugar donde están ocu­rriendo los hechos. Te sien­tes intro­du­cido en el ambiente con gran rapi­dez. Res­pecto a la estruc­tura, cada uno de ellos tiene la suya pro­pia, que difiere mucho de unos a otros, adap­tán­dose en todo momento a la his­to­ria y al clima que el autor quiere darle. Todos los rela­tos son cohe­ren­tes en sí mis­mos y en la anto­lo­gía salvo el último, el de Cien­cia Fic­ción, que queda un poco des­col­gado de la uni­for­mi­dad de la anto­lo­gía, tanto por la his­to­ria, como por el clí­max o el estilo narra­tivo. Mien­tras en los ocho pri­me­ros hace gala de una buena habi­li­dad narra­tiva, en el último se dis­persa y se ralen­tiza, en unos momen­tos, para ace­le­rarse y atro­pe­llarse en otros, que­dando pun­tos narra­ti­vos poco defi­ni­dos. Los pro­ta­go­nis­tas se nos des­di­bu­jan, hacién­dose más pla­nos que en el resto de los rela­tos, y la his­to­ria en si con­forma un todo poco creí­ble que a mí, por lo menos, me ha dejado fría.

La por­tada no me acaba de gus­tar. La idea sí, la idea de una figura humana actual con cabeza mons­truosa, en una remi­nis­cen­cia del mino­tauro si me gusta, pero el desa­rro­llo de la ilus­tra­ción, no. Me parece que queda un poco frío, sin resul­tar atrac­tivo en sí, aun­que refleje la idea que se pre­tende trans­mi­tir con los relatos.

En resu­men, es un libro que reco­men­da­ría a los aman­tes del género, y a los que no lo son, tanto por sus his­to­rias muy intere­san­tes como, por la prosa cui­dada y ágil. Es un libro que me ha dejado muy buen sabor de boca, y con ganas de mas, de mucho más.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>