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El tablero de Yidana — Jordi Biosca

Aviso: Contiene Spoilers

Lan­dar es una Pieza. Exi­liado de su patria, por­ta­dor del alma de un ángel de un dios que no es el suyo. Lan­dar cum­ple con su deber, hace lo que se espera de él, o lo que él cree que se espera. Es el pri­mer per­so­naje con el que nos tro­pe­za­mos en este mundo de islas y líneas mági­cas, un mundo cua­dri­cu­lado como un tablero.

Al prin­ci­pio el mundo apa­bu­lla. Arane es grande, frag­men­tado, con­fuso. Yo sen­tía que me per­día, que era dema­siado para mí, me decía «no nece­sito que me ense­ñes todo el mundo, quiero una his­to­ria, lo bien que hayas cons­truido el mundo no me interesa». Sin embargo, cono­cer Arane es nece­sa­rio para enten­der la his­to­ria que no está con­tando por­que cada per­so­naje, cada lugar que apa­rece, tiene su motivo y su inten­ción. El azar no juega nin­gún papel en esta his­to­ria, aun­que a veces, sobre todo al prin­ci­pio, pueda pare­cerlo; las juga­das en el tablero son pro­ducto de la estra­te­gia, de la per­so­na­li­dad de los con­ten­dien­tes, de las  alian­zas y las trai­cio­nes que se for­jan. Las Pie­zas hacen lo que les seña­lan los movi­mien­tos del tablero, a veces son cons­cien­tes de ello, otras actúan de forma incons­ciente, pen­sando que son ellos mis­mos los que se mueven.

La trama del libro es muy com­pleja y los per­so­na­jes se supe­di­tan a ella, cada uno de ellos tiene un papel que cum­plir y a veces da la sen­sa­ción de que, cum­pli­dado su misión, el autor se los quita de encima. No es así y esta es una de las cosas que más me han gus­tado del libro, el autor no se olvida de los per­so­na­jes sino que los vuelve a recu­pe­rar mucho más ade­lante y nos cuenta lo que ha sido de ellos y lo que les va a pasar, todas las sub­tra­mas que van apa­re­ciendo, y son muchas, tie­nen un desen­lace. No hay per­so­na­jes olvi­da­dos, aun­que haya veces que parezca que unos apa­re­cen para sus­ti­tuir a otros.

Lan­dar y Nui­lari son dos caras de la misma moneda. Dos pie­zas. Dos vidas apa­ren­te­mente para­le­las: nacen en la misma isla, se enfren­tan a un des­tino pare­cido pero actúan de forma dis­tinta, como para seña­lar­nos que dos pie­zas no tie­nen por qué ser igua­les ni hacer lo mismo. Lan­dar es pasivo, obe­diente, piensa en las con­se­cuen­cias de sus actos y muchas veces los lamenta, siente remo­ri­di­mien­tos y es un per­so­naje triste. Lan­dar es el que acepta su des­tino y se adapta a él. Nui­lari en cam­bio tiene fuerza y pasión, no acepta su des­tino, lo cues­tiona, quiere que sea ese des­tino el que se adapte a él. Lan­dar aprende, Nui­lari pre­gunta. La carga de Lan­dar está en su inte­rior, en lo que lleva den­tro; la de Nui­lari es el mundo que lo rodea. Lan­dar no ter­mina de sen­tirse a gusto con­sigo mismo, Nui­lari es un extraño en el mundo, vaya donde vaya. Una pieza mira hacia den­tro y la otra hacia fuera. Lan­dar y Nui­lari no son per­so­na­jes que se sus­ti­tu­yan uno al otro, sino que se complementan.

Hay muchos per­so­na­jes y no voy a hablar de todos, pero quiero des­ta­car tam­bién a Man­llüba, el único per­so­naje feme­nino de cierta impor­tan­cia en el libro. Man­llüba es madre, esposa y reina, pero a veces me daba la sen­sa­ción de que las tres face­tas esta­ban dema­siado dife­ren­cia­das, como si solo pudiera ser una cosa u otra y no las tres a la vez. Me gusta cuando es madre, la com­prendo y empa­tizo con ella, cuando es reina o esposa se me escapa y toma dis­tan­cia, como si en esos aspec­tos no estu­viera tan defi­nida, o al menos esa fue mi impresión.

El libro está divi­dido en dos par­tes, en la pri­mera somos como los per­so­na­jes, cami­na­mos sobre el tablero sin saber lo que es, la trama nos arras­tra de un lado a otro sin que sepa­mos por qué, cono­ce­mos las islas y sus habi­tan­tes, las auro­nías y sus pue­blos, las dis­tin­tas for­mas en las que la magia se puede mos­trar, el dios dor­mido como una ame­naza latente y muchos, muchos per­so­na­jes que a veces pare­cen avan­zar y a mitad de camino retro­ce­den o cam­bian de direc­ción, como si el autor no supiera qué hacer con ellos, aun­que en reali­dad lo que no está mos­trando es que las pie­zas depen­den de los movi­mien­tos del tra­blero y que cada jugada puede cam­biar el rumbo que toman.

En la segunda parte, mag­ni­fica toda la segunda parte, vemos el tablero, com­pren­de­mos lo que ha estado  pasando y nos sen­ta­mos a jugar con los dio­ses. De ver el mundo bajo los pies, frag­men­tado, ahora lo vemos desde arriba, en su con­junto. Dis­fru­ta­mos con las estra­te­gias tanto o más que dela vida que se está desa­rro­llando de forma para­lela en Arane, la vida que no es más que una parte del juego.

No voy a con­tar más, que ya he sol­tado bas­tan­tes spo­li­ers y creo que es un libro que se dis­fruta más si lo des­cu­bri­mos con­forme vamos leyendo. Al prin­ci­pio pen­saba que no me iba a gus­tar, el mundo está muy bien defi­nido y hay dema­sia­das des­crip­cio­nes, pero la trama te atrapa y no te suelta, está muy bien hilada y no deja cabos suel­tos, juega con­tigo pri­mero, mien­tras te hace cono­cer el mundo, y te deja jugar des­pués, com­par­tiendo sus secre­tos. Qui­zás lo único que sobran son algu­nas expli­ca­cio­nes al final, que no me pare­cen nece­sa­rias… y los apén­di­ces. Los apén­di­ces no los he leído, me gusta que me expli­quen las cosas mien­tras estoy leyendo, no des­pués, pero a los que os interesa la crea­ción de mun­dos, las orga­ni­za­cio­nes, etc sí os intere­sará. Tam­bién lleva al final una guía de per­so­na­jes ¡de la que te avisa al prin­ci­pio del libro que existe! Lo cual es de agra­de­cer, aun­que yo solo tuve que con­sul­tarla una vez y fue para una orga­ni­za­ción, con los per­so­na­jes, a pesar de que hay muchos, no lle­gué a perderme.



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El Camino de los Mitos IV, VVAA.


Durante los cinco últi­mos años la página web La Reve­la­ción ha orga­ni­zado su con­curso de rela­tos y poe­mas de tema mito­ló­gico, reco­pi­lando cada edi­ción los mejo­res de ambas cate­go­rías en un único volú­men bajo el nom­bre de El Camino de los Mitos. Este cuarto tomo reúne los gana­do­res corres­pon­dien­tes a la edi­ción del año 2010.
Tras una por­tada visual­mente muy lla­ma­tiva por parte de Sanda Del­gado (ilus­tra­dora que tam­bién se hace tam­bién cargo del arte del inte­rior de la anto­lo­gía) tene­mos una pequeña intro­duc­ción que ya ade­lanta un pequeño atisbo de lo que vamos encon­trar en cada uno de los selec­cio­na­dos para este volumen:

 

Jerome Per­ce­val, el crí­tico voraz (Daniel Tubau)
Jerome Per­ce­val es un artista frus­tado por su pro­pias exi­gen­cias al tra­tar de alcan­zar una ori­gi­na­li­dad total que final­mente decide incli­narse por la crí­tica lite­ra­ria. Pero sus ansias de per­fec­cio­nismo le lle­va­rán a recu­rrir a lo que sea nece­sa­rio para lle­gar a ser el crí­tico per­fecto. El relato resulta bas­tante entre­te­nido y pre­senta la increí­ble obse­sión del pro­ta­go­nista lle­ván­dola al extremo de una forma sorprendente.

 

Abajo, para siem­pre (Sebas­tián Lalau­rette)
Par­tiendo de un mito con el que muchos no esta­mos muy fami­lia­ri­za­dos como es el de Gil­ga­mesh asis­ti­mos a una con­ver­sa­ción que nos per­mite echar un vis­tazo a una mito­lo­gía tan ajena a noso­tros como es la sume­ria, así como a su infierno de polvo y arci­lla. Algu­nas de las imá­ge­nes del relato están car­ga­das de mucha fuerza, el mundo donde se desa­rro­lla real­mente da para ello. Tal vez la falta de fami­lia­ri­dad con el mito ori­gi­nal difi­culte hun­dirse más com­ple­ta­mente en la his­to­ria narrada.

 

Carta de Uli­ses (Car­los Maza­río Torri­jos)
El pri­mero de los poe­mas selec­cio­na­dos es una carta de Uli­ses a su mujer Pené­lope, un soneto que a la vez es una des­crip­ción de la paciente esposa. Sen­ci­llo, pero emocional.

 

Anacreonte de Teos (Ale­jan­dro Váz­quez Ortiz)
Cen­trán­dose en la figura del poeta Anacreonte nos relata sus años en la corte de Polí­cra­tes de Samos y explica de forma ines­pe­rada a quién podrían deberse todos los ver­sos que se le atri­bu­ye­ron erró­nea­mente. El relato mues­tra sin tapu­jos el estilo de vida tre­men­da­mente hedo­nista del poeta, lo único que se le puede acha­car es que tal vez le falte un poco más de agilidad.

 

El hués­ped de Anní­ce­ris (Bea­triz Gar­cía Sán­chez)
Un esclavo de la Ate­nas clá­sica vive una cómoda vida cum­pliendo labo­res domés­ti­cas hasta que su joven amo le revela una extraña con­vic­ción que parece impo­si­ble de creer. Un ameno vis­tazo a la Gre­cia más clá­sica con la lucha entre mito y reali­dad que debió de ser bas­tante patente aque­llos días.

 

Mares como ojos (David Villar Cem­be­llín)
El segundo poema del volu­men es casi una invo­ca­ción a Posei­dón, señor de mares y nau­fra­gios. En mi opi­nión le falta algo de carga mito­ló­gica, pero juega muy bien con la ima­gen del mar como un ser caprichoso.

 

Crono, Tulio y Urano (Eduardo E. Rosenz­vaig)
Un hom­bre reme­mora la crea­ción de su impe­rio empre­sa­rial, la vuelta a su ciu­dad natal, una mal­di­ción y una des­gra­cia que le pro­vocó una obse­sión. Aun­que el relato tiene un estilo impe­ca­ble resulta muy lioso haciendo que la mayo­ría del tiempo sea difi­cil de seguir el hilo de los acon­te­ci­mien­tos, sobre todo al prin­ci­pio de la his­to­ria. El tema mito­ló­gico está un poco cogido por los pelos.

 

El labe­rinto (Ale­jan­dro Váz­quez Ortiz)
Una serie de car­tas de un arqueó­logo espe­cia­li­zado en len­guas anti­guas a su mujer rela­tan como éste comienza a obse­sio­narse con cier­tos sue­ños y hallaz­gos mien­tras tra­baja en el pala­cio de Cnos­sos. Aun­que la reso­lu­ción final en la que se des­vela el mis­te­rio tiene su evi­dente carga poé­tica, se echa en falta algo un poco más sólido, y sobre todo un final menos huidizo.

 

Los pies de Uli­ses (Ángela Gen­tile)
El ter­cer poema de la anto­lo­gía se cen­tra en Uli­ses y en su errá­tico deve­nir, trans­mi­tiendo la melan­co­lía del per­so­naje a tra­vés de las imá­ge­nes del can­san­cio de su largo viaje.

 

Elíp­tica de Saturno (Ale­jan­dro Mar­tí­nez Turé­gano)
Revi­sión deta­llista del mito de Saturno en el que el autor nos mues­tra los pun­tos de vista con­tra­pues­tos tanto del pro­pio Saturno como de su esposa Ops con gran sol­tura. El relato con­si­gue huma­ni­zar a un per­so­naje que siem­pre ha resul­tado tan inhu­mano y just­fi­car a otro que tam­bién des­per­taba cierts con­tra­dic­cio­nes, todo con un tono rea­lista que se des­pega bas­tante del carac­ter mítico.

 

Anteo y la playa de los cobar­des (David Villar Cem­be­llín)
Un deta­llado retrato del gigante Anteo se entre­cruza con la his­to­ria de dos de los cien­tos de inmi­gran­tes que cada noche tra­tan de cru­zar el estre­cho de Gibral­tar. La trama mito­ló­gica bos­queja de forma real­mente intere­sante a uno de esos anta­go­nis­tas que en los mitos sue­len dibu­jarse con esca­sas pala­bras, la trama más rea­lista en cam­bio se hace algo lenta y pesada en algu­nos momen­tos y la metá­fora final que resuelve y una ambas tra­mas se hace un poco ende­ble como cie­rre del relato, aun­que eso no le resta la carga de tra­ge­dia poé­tica que posee.

 

La anto­lo­gía mues­tra un pequeño atisbo de la gran varie­dad de his­to­rias que se pue­den cons­truir tomando la mito­lo­gía como base, aun­que en este caso domi­nen cla­ra­mente los mitos de ori­gen gre­co­rro­mano sobre otras mito­lo­gía, sólo Abajo, para siem­pre se atreve a rom­per este domi­nio. El nivel de los rela­tos es bas­tante bueno, real­mente hay para todos los gus­tos, desde recreac­cio­nes mito­ló­gi­cas deta­lla­das y bas­tante per­so­na­les hasta rela­tos fan­tás­ti­cos algo más gam­be­rros junto con his­to­rias coti­dia­nas más intros­pec­ti­vas. En lo per­so­nal des­ta­ca­ría Elíp­tica de Saturno, por ahon­dar en una figura que siem­pre se ha hecho tan bru­tal como es la de Cronos/Saturno así como en la de su esposa Rea/Ops mucho más misteriosa.

En lo que res­peta a la pre­sen­ta­ción del volu­men está muy cui­dada, por­tada con sola­pas, una ilus­tra­ción abriendo cada relato y un tamaño bas­tante agra­da­ble. Una anto­lo­gía para los que les gus­ten mirar la mito­lo­gía con otros ojos.



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El monstruo en mí, de Jose Ignacio Becerril


Este libro, publi­cado por la edi­to­rial Saco de Hue­sos, es una anto­lo­gía de ocho cuen­tos del lla­mado género “fosco” y uno de cien­cia fic­ción. Los rela­tos, den­tro de este género que fun­ciona a caba­llo entre la fan­ta­sía y el terror, los pode­mos cla­si­fi­car a su vez en diver­sos sub­gé­ne­ros: cos­tum­brista, román­tico, poli­cíaco, fan­tás­tico o sim­ple­mente terror. Todos tie­nen en común el pro­ta­go­nismo del mons­truo, a veces interno a veces externo, salvo el último, que es un relato de Ci-Fi que no cum­ple esta premisa.

Esta anto­lo­gía de cuen­tos me ha lla­mado mucho la aten­ción. No suelo leer rela­tos, no es un género que me guste en exceso, siem­pre lo digo. Sue­len saberme a poco. Y Tam­poco suele gus­tarme el género de terror, en nin­guna de sus ver­tien­tes (novela, relato, cine…) por­que suele darme muy poco miedo y por lo gene­ral me abu­rre mucho. Pero esta anto­lo­gía ha con­se­guido inquie­tarme real­mente. Cada uno de esos rela­tos ha sabido tocar alguna parte de mi inte­rior y, bien por una cosa, bien por la otra, ha sabido conec­tar con­migo de una forma que no es nada habi­tual y a la que no estoy nada acos­tum­brada. No es la temá­tica en sí, en reali­dad nueve temá­ti­cas sobre mons­truos dife­ren­tes; es, sobre todo, la forma de abor­dar­las y la forma de narrar­las lo que ha lle­gado a con­se­guir que, des­pués de la lec­tura de cada relato, tuviera que parar para asi­mi­larlo. Eso puede pare­cer nor­mal en otros lec­to­res. Quien me conozca sabe que si hago eso es por­que algo dife­rente pasa con ese libro.

Uno de los fac­to­res que hacen que esto pase es que Nacho sabe crear a los per­so­na­jes con cua­tro pala­bras. Y alguno de ellos de tal manera que le pones nom­bre, ape­lli­dos y hasta foto. Esto es algo que para mí es muy impor­tante, casi básico en cual­quier tipo de narra­ción; si no me creo a los per­so­na­jes me da igual lo mara­vi­llosa que sea la his­to­ria, lo bien urdida que esté la trama o la sublime exqui­si­tez de la prosa; si los per­so­na­jes no me pare­cen reales no conecto y no me gusta. Creo que esto es uno de los pun­tos más fuer­tes que tiene este escri­tor, que deja de con­tar­nos una his­to­ria para con­tar­nos la his­to­ria de fula­nito, de men­ga­nito, y están ahí, los ves, y los sien­tes. Hasta los per­so­na­jes de los rela­tos que escribe uno de los per­so­na­jes de un relato te pare­cen reales. Y con eso juega, y muy bien, por cierto.

Otro de los fac­to­res es, por supuesto el tema tra­tado en los rela­tos. Como el nom­bre de la anto­lo­gía indica, es el mons­truo que todos lle­va­mos den­tro, y que no siem­pre es el que parece ser. Y a veces lo es, tam­bién. Nacho sabe jugar muy bien al des­piste, por lo que en todos los rela­tos acaba sor­pren­dién­do­nos. En unos por­que nada es lo que parece, y en otros por­que al ser tan pre­de­ci­ble la his­to­ria, te sor­prende que ese final sea el que toca, el que es lógico, el que todos damos por supuesto y esta­mos espe­rando que sea cual­quiera menos ese. Pero siem­pre está ahí pre­sente el Mons­truo. Ese mons­truo que cual­quier per­sona puede lle­var en su inte­rior, a veces solo peli­groso para sí mismo, en forma de una fobia, una enfer­me­dad; a veces peli­groso para toda la socie­dad; a veces tierno, otras sal­vaje, des­pia­dado, pero nunca, nunca, neutro.

Quizá el fac­tor deter­mi­nante en la buena impre­sión que me ha cau­sado este libro sea su forma de escri­bir: me gusta. Sabe trans­mi­tir las ideas con mucha cla­ri­dad, no resulta difí­cil seguirlo. Todo lo con­tra­rio, te intro­duce rápi­da­mente en la his­to­ria de forma absor­bente y te arras­tra de tal forma, que lo que menos per­ci­bes es el estilo, pero eso solo se con­si­gue cuando una obra, como lo está esta, está bien escrita. Las des­crip­cio­nes son par­cas y pre­ci­sas, al igual que los diá­lo­gos. Con cua­tro pala­bras es capaz de intro­du­cir­nos en cada uno de los rela­tos de un plu­mazo, en trans­por­tar­nos a cada una de las his­to­rias y sumer­gir­nos por com­pleto en ellas. Ésta creo que es su prin­ci­pal vir­tud. La his­to­ria puede o no puede gus­tarte, pero la vives. Cada uno de los diá­lo­gos encaja a la per­fec­ción en los per­so­na­jes. No hay muchos, por­que los rela­tos son cor­tos, pero son indis­cu­ti­ble­mente uno de sus pun­tos fuer­tes. Res­pecto a la ambien­ta­ción, con cua­tro pala­bras te sitúas per­fec­ta­mente en el lugar donde están ocu­rriendo los hechos. Te sien­tes intro­du­cido en el ambiente con gran rapi­dez. Res­pecto a la estruc­tura, cada uno de ellos tiene la suya pro­pia, que difiere mucho de unos a otros, adap­tán­dose en todo momento a la his­to­ria y al clima que el autor quiere darle. Todos los rela­tos son cohe­ren­tes en sí mis­mos y en la anto­lo­gía salvo el último, el de Cien­cia Fic­ción, que queda un poco des­col­gado de la uni­for­mi­dad de la anto­lo­gía, tanto por la his­to­ria, como por el clí­max o el estilo narra­tivo. Mien­tras en los ocho pri­me­ros hace gala de una buena habi­li­dad narra­tiva, en el último se dis­persa y se ralen­tiza, en unos momen­tos, para ace­le­rarse y atro­pe­llarse en otros, que­dando pun­tos narra­ti­vos poco defi­ni­dos. Los pro­ta­go­nis­tas se nos des­di­bu­jan, hacién­dose más pla­nos que en el resto de los rela­tos, y la his­to­ria en si con­forma un todo poco creí­ble que a mí, por lo menos, me ha dejado fría.

La por­tada no me acaba de gus­tar. La idea sí, la idea de una figura humana actual con cabeza mons­truosa, en una remi­nis­cen­cia del mino­tauro si me gusta, pero el desa­rro­llo de la ilus­tra­ción, no. Me parece que queda un poco frío, sin resul­tar atrac­tivo en sí, aun­que refleje la idea que se pre­tende trans­mi­tir con los relatos.

En resu­men, es un libro que reco­men­da­ría a los aman­tes del género, y a los que no lo son, tanto por sus his­to­rias muy intere­san­tes como, por la prosa cui­dada y ágil. Es un libro que me ha dejado muy buen sabor de boca, y con ganas de mas, de mucho más.



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Los Caídos, de Magnus Dragon


La semana pasada se publicó el último número de Los Caí­dos, la novela de esté­tica comic que Mag­nus Dagon, con el apoyo de NGC, ha estado publi­cando en entre­gas sema­na­les de forma gratuita.

He estado siguiendo la novela desde el prin­ci­pio, me pre­gun­taba qué sería eso de la “esté­tica comic” y cómo se refle­jaba en una novela. Como en un comic, la his­to­ria se pre­senta apa­ren­te­mente en forma de peque­ñas tra­mas inde­pen­dien­tes que se desa­rro­llan a lo largo de una serie de capí­tu­los, los pro­ta­go­nis­tas son super­hé­roes que defien­den la ciu­dad en la que viven de los villa­nos que van apa­re­ciendo y todos los capí­tu­los van pre­ce­di­dos de una por­tada, las imá­ge­nes que acom­pa­ñan esta reseña son algu­nas de las por­ta­das de la colec­ción. Tam­bién, como en los comics, hay deter­mi­na­dos núme­ros que son espe­cia­les y que tie­nen una trama autoconclusiva.

He de admi­tir que al prin­ci­pio tenía mis rer­se­vas, no soy afi­cio­nada al comic y sobre todo tras leer la pri­mera de las tra­mas pensé que podía hacerse muy repe­ti­tivo. La pri­mera de las tra­mas tenía un esquema muy básico de “pre­sen­ta­ción de per­so­na­jes, malo putea al bueno, bueno se rein­venta y putea al malo” Si todas las tra­mas iban a seguir el mismo esquema y se desa­rro­lla­ban en el mismo número de capí­tu­los pronto iba­mos a adi­vi­nar qué ocu­rría antes de que pasara.

No fue así, los esque­mas cam­bian de una trama a otra de forma que cuando crees que ya le has pillado el truco y que sabes por dónde va a tirar da una vuelta de tuerca que te sor­prende. El pro­ta­go­nismo pasa de unos per­so­na­jes a otros, hay his­to­rias que que­dan incon­clu­sas y se resuel­ven mucho más tarde, mis­te­rios que nos lle­gan del pasado, his­to­rias que ter­mi­nan pero de las que luego des­cu­bri­mos sus con­se­cuen­cias. Todo esto va dando forma al uni­verso de los Caí­dos, donde las cosas no son inde­pen­dien­tes sino que todo está rela­cio­nado, es un mundo que está vivo y que va cre­ciendo a cada capítulo.

Qui­zás es esta capa­ci­dad para sor­pren­der, para dar algo nuevo, un paso más en cada trama, para rom­per los esque­mas del lec­tor, es lo que más me ha atraído de la novela. El pro­ta­go­nismo pasa de unos per­so­na­jes a otros, las vic­to­rias a veces son agri­dul­ces, o traen más pro­ble­mas de los que solu­cio­nan, hay enemi­gos recu­rren­tes, pero tam­bién enemi­gos y alia­dos que no está claro real­mente si lo son, por­que todo depende del momento y las circunstancias.

La trama se sitúa en una ciu­dad: Erné­po­lis I, un ambiente futu­rista y oscuro que te envuelve como si estu­vie­ras den­tro de ella. Es una ciu­dad de edi­fi­cios altos, de calle­jo­nes oscu­ros, con una nube que per­ma­nen­te­mente la man­tiene en som­bras y de la que llueve ceniza. La ciu­dad es un per­so­naje más, está vivo, la vemos cam­biar y cre­cer a medida que las cosas suce­den en ella. Es tan parte de los Caí­dos como el som­brero y la gabardina.

Los Caí­dos son una orga­ni­za­ción de anti­guos super­hé­roes que han sido ven­ci­dos y que se rein­ven­tan como El Caído, una figura que desde las som­bras pro­tege la ciu­dad. El Caído son todos y cada uno de ellos, todos apor­tan algo para dar forma a esa enti­dad que está hecha de tram­pas y enga­ños, que los ciu­da­da­nos de Erné­po­lis no lle­gan a per­ci­bir como algo posi­tivo, por­que tam­poco inten­tan serlo. Son cons­cien­tes de que ya no son héroes, pero quie­ren seguir inten­tán­dolo de la única forma que pue­den, con una iden­ti­dad falsa, usando el miedo como un arma. Es una figura oscura y mis­te­riosa que no tiene pasado por­que no existe. El Caído es la som­bra entre las sombras.

De héroes inge­nuos que patru­llan por sepa­rado y al des­cu­bierto, a héroes inge­nuos que patru­llan jun­tos y en las som­bras. Un gran cambio.

Scream es el per­so­naje prin­ci­pal, un anti­guo héroe al que se lo arra­ba­tan todo y que no tiene nada que per­der. La orga­ni­za­ción es lo único que da sen­tido a su vida y se aga­rra a ella por­que fuera de allí no tiene nada. Es el lider nato, res­pe­tado por sus com­pa­ñe­ros y la per­sona en la que todos se apo­yan, sin embargo es tam­bién el per­so­naje donde la sole­dad apa­rece repre­sen­tada de forma más cruda. Ese punto de des­es­pe­ranza no lo pierde en nin­gún momento.

Te veo más duro, pero al mismo tiempo más vul­ne­ra­ble. Han pasado muchas cosas, ¿ver­dad? Nue­vos enemi­gos, tal vez. O espe­ran­zas des­va­ne­ci­das, por lo que he escu­chado. Una vez más tú y los tuyos haciendo las cosas a su manera, sin com­pren­der que no hay leyes ni reglas en este juego.

Son muchos los miem­bros de los Caí­dos así que voy a des­ta­car tam­bién a Sky, de forma total­mente sub­je­tiva por­que es mi favo­rito. Es un per­so­naje noble y cohe­rente, en muchas oca­sio­nes actúa de con­tra­punto de Scream, que ha deci­dido no vivir. Sky sí quiere hacerlo, tiene espe­ran­zas e ilu­sio­nes, toma deci­sio­nes que en algún momento lle­ga­ron a sor­pren­derme pero que son cohe­ren­tes con el per­so­naje, con lo que es y lo que desea ser.

Otro miem­bro des­ta­ca­ble de los Caí­dos es Sho­ck­man, un per­so­naje com­plejo, apa­ren­te­mente ambi­guo aun­que esa ambi­gue­dad es más fachada que otra cosa. Es un per­so­naje indi­vi­dua­lista al que le cuesta inte­grarse en el grupo y seguir las nor­mas. Sin embargo no es un per­so­naje soli­ta­rio como Scream, Sho­ck­man es brusco por­que se defiende antes de que lo ata­quen, intenta ocul­tar su huma­ni­dad a los que le rodean, pero los lec­to­res la vemos. Los diá­lo­gos de Sho­ck­man son de los mejo­res de toda la novela.

Ahora, vive tu pena. Recuér­dale ahora que pue­des. No quie­ras cam­biarla dema­siado pronto por rabia hacia el mundo que te rodea, por­que una vez efec­tuado ese paso la mar­cha atrás es una manio­bra peli­grosa y arriesgada.

Y si tene­mos héroes tam­bién hay enemi­gos, por­que en una his­to­ria de este tipo los villa­nos son impres­cin­di­bles. En los Caí­dos apa­re­cen peli­gros de muy dis­tinto tipo, a veces pue­den ir en con­tra de la ciu­dad y otras son enemi­gos per­so­na­les que per­si­guen al Caído aún sin tener muy claro quién es. Tie­nen con­flic­tos con fuer­zas de la ley, con expe­ri­men­tos que han per­dido el con­trol seres de otros pla­ne­tas, y gente que no es cons­ciente de lo que está haciendo; pode­mos ver pro­ble­mas eco­ló­gi­cos y socia­les, incluso, en oca­sio­nes, tie­nen que luchar con­tra la misma gente que están inten­tando proteger.

Me he pen­sado mucho lo de des­ta­car a algún enemigo en par­ti­cu­lar, como he hecho con los pro­ta­gon­sis­tas, pero creo que es mejor que no cuente nada y que vayáis des­cu­brién­do­los sin saber nada de ellos, dejando que os sor­pren­dan como me sor­pren­die­ron a mí. Me llamó mucho la aten­ción la varie­dad, que todos fue­ran dis­tin­tos, que todos tuvie­ran un pasado, unas ambi­cio­nes que pue­den ser con­quis­tar el mundo o la ven­ganza, pero tam­bién puede ser sim­ple­mente sobrevivir.

Cui­dado con lo que dices, hom­bre­ci­llo. En estos tiem­pos que corren, decla­ra­cio­nes como esa son poco menos que actos decla­ra­dos de xeno­fo­bia. ¿No te lo habían dicho? Soy el último de mi clase. Soy una espe­cie pro­te­gida. Y no tar­daré en soli­ci­tar inmu­ni­dad diplo­má­tica, y un pedazo de tie­rra al que poder ofi­cial­mente con­si­de­rar como terri­to­rio Axcro­niano, que sólo yo podré pisar.

Tam­bién los enemi­gos pue­den con­ver­tirse en alia­dos oca­sio­na­les según las cir­cuns­tan­cias, y los alia­dos trans­for­marse en enemi­gos. Apa­re­cen una serie de per­so­na­jes secun­da­rios que entran y salen de la novela, con­for­mando un uni­verso vivo en el que los Caí­dos no son el cen­tro sino una parte de él. Algu­nos de estos secun­da­rios serán pro­ta­go­nis­tas de sus pro­pias his­to­rias en el futuro.Personalmente estoy deseando saber más de Per­sé­fone, un per­so­naje que me ha encan­tado en cada apa­ri­ción que ha tenido y de la que ya hay anun­ciada una mini­se­rie que sal­drá pró­xi­ma­mente.


Y no me enro­llo más, que podría (54 capí­tu­los dan para mucho). Si os ape­tece leerla, ahí van unos cuan­tos links para bajarla completa:

For­mato Kindle

For­mato ePub

PDF 1

PDF 2

Si la que­réis en papel, pues no hay :( Pero se están reco­giendo fir­mas para con­se­guirlo, aquí:

Reco­gida de fir­mas para publi­car los Caídos

Y tenéis ade­más el grupo de Face­book donde podéis encon­trar curio­si­da­des, boce­tos de las por­ta­das, etc.



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El monstruo en mí, de José Ignacio Becerril

"La realidad es la peor opción que podía haber imaginado: un mundo plagado de monstruos horripilantes."

Los mons­truos de Nacho están en su inte­rior, sus rela­tos son his­to­rias de per­so­na­jes, el terror nace de ellos, los envuelve, los atra­viesa y no pue­den esca­par de él por­que forma parte de ellos mis­mos. Y esos mons­truos se enca­jan en la reali­dad, son parte de ella, parte de la vida de cada per­so­naje. Ni siquiera es una situa­ción que apa­rece de pronto, sino que está incrus­trada den­tro de él, la reali­dad no se trans­forma en algo mons­truoso. Ya lo es.

Esto pro­duce una gran impli­ca­ción con los per­so­na­jes pro­ta­go­nis­tas, a los que reco­no­ce­mos, a veces somos noso­tros o nues­tros cono­ci­dos, las situa­cio­nes en las que se encuen­tran las hemos vivido alguna vez o nos las han con­tado. Hemos visto mons­truos y los encon­tra­mos en los rela­tos. Tengo que decir que en muchos momen­tos más que sen­tir miedo lo que he sen­tido ha sido tris­teza, algu­nos de los rela­tos han lle­gado a emo­cio­narme mucho, de una forma muy intensa.

El libro se arti­cula en torno a tres ejes que están repre­sen­ta­dos por las tres nove­las cor­tas que dan inicio, cen­tro y fin al libro, los seis rela­tos que las acom­pa­ñan com­ple­tan y reafir­man estos tres ejes, dando una gran uni­dad al libro, qui­zás por­que el mons­truo en el fondo siem­pre es el mismo.

No es casual que el gran per­so­naje, sobre el que giran todos los rela­tos, sea el mons­truo. El mons­truo puede ser pro­ta­go­nista, víc­tima o ver­dugo, a veces se apo­dera de todo lo que le rodea y otras veces lo sufre. El autor mez­cla fan­ta­sía, sueño y reali­dad dejando sin deli­mi­tar los lími­tes entre uno y otro, por­que real­mente no importa, lo que importa es que el lec­tor se mete den­tro de los per­so­na­jes, hace suyos sus sen­ti­mien­tos y el terror de los rela­tos viene de eso, de con­tem­plar los enfren­ta­mien­tos con el mons­truo o de ver cómo los pro­ta­go­nis­tas se con­vier­ten en él.

He hablado antes de tres ejes, aun­que apa­re­cen en todos los rela­tos, se remar­can más por blo­ques, cen­tra­dos en cada una de las nove­las cor­tas del libro.

Lo pri­mero que nos encon­tra­mos es La ciu­dad inha­bi­tada, novela corta que qui­zás es la que más me ha gus­tado de todo, a la que siguen tres rela­tos cortos.

1. El inte­rior. El cuerpo y la mente.

Nacho nos pre­senta un mons­truo que lle­va­mos den­tro, escon­dido entre los plie­gues del cuerpo, lo deja­mos jugar con nues­tra mente. El mons­truo nos ator­menta, nos hace daño, nos con­sume, trans­torna nues­tros sen­ti­dos, nos man­tiene pri­sio­ne­ros de noso­tros mis­mos y nos tor­tura. No pode­mos esca­par por­que lo lle­va­mos den­tro y la pri­mera víc­tima del mons­truo somos noso­tros mismos.

A mitad del libro nos encon­tra­mos con Casa ocu­pada a la que siguen otros tres rela­tos cortos.

2. El exte­rior. La familia

No hay pro­ta­go­nis­tas soli­ta­rios en los rela­tos de Nacho, todos tie­nen fami­lia: padres, hijos, her­ma­nos, pareja, ami­gos… La fami­lia se ata a los pro­ta­go­nis­tas, es el mons­truo que los rodea, que lo mani­pula, que los obliga a trans­for­marse tam­bién ellos en mons­truos aun­que sea de manera acci­den­tal. La fami­lia está unida a los pro­ta­go­nis­tas con cade­nas que no pue­den rom­per y, sin lo hacen, no se libe­ran. Son el motivo que nos lleva a con­ver­tir­nos en mons­truos. A veces a causa de ellos, a veces por amor a ellos. Los mons­truos no están solos y hacen daño a los que más quie­ren, los que más nos quie­ren son los que nos hacen daño. Los besos devo­ran. El amor destroza.

El libro se cie­rra con otra novela corta, esta vez en soli­ta­rio: El hom­bre que soñaba con mariposas

3. La sociedad

Con ese último relato, a medio camino entre la cien­cia fic­ción y la pesa­di­lla, vemos a la socie­dad como un mons­truo en el que esta­mos inmer­sos. Hui­mos de ella, nos enfren­ta­mos de ella, no la enten­de­mos y pata­lea­mos inten­tando que no nos devore y sobre­vi­vir. Es un relato muy, muy intenso, donde vemos al pro­ta­go­nista pasar de la angus­tia a la con­fu­sión, donde lo vemos reve­larse, dudar, acep­tar que puede equivocarse…

Hace unas horas se creía en la cima del mundo y ahora había des­cu­bierto que no era más que el desa­yuno de una cucaracha”

Me dan ganas de hablar mucho más, pero no quiero des­tri­par nada del relato, es mejor acer­carse a él como lo hice yo, sor­pren­dién­dome en cada línea, des­cu­brien­dolo todo a tra­vés de los ojos del pro­ta­go­nista, con él así que sólo comen­taré que me parece un cie­rre de anto­lo­gía per­fecto, que actúa de con­tra­punto y revul­sivo a todo lo que hemos leído.

Des­pués me pasará por el blog del autor a comen­tar los rela­tos uno a uno, por si os ape­tece hacer lo mismo cuando lo leáis, os dejo la direccion:

 

http://nachob-elmonstruoenmi.blogspot.com/


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Errores de Percepción, VVAA.


A veces la reali­dad es con­fusa, la línea entre lo que vemos y lo que soña­mos muy fina. A veces la reali­dad nos asalta de pronto de forma incom­pren­si­ble, tanto que nos puede hacer dudar de nues­tros sen­ti­dos. Vemos lo que no existe, nues­tra per­cep­ción nos engaña. ¿O no es así? ¿Y si es real aque­llo que cree­mos pro­ducto de nues­tra imaginación?

Erro­res de per­cep­ción nos trae seis his­to­rias de fan­tas­mas, de seis auto­res dis­tin­tos, donde el horror no se esconde en luga­res exó­ti­cos a los que nunca ire­mos, sino que que lo hace entre lo coti­diano: en un saludo entre veci­nos, en una can­ción que suena en la radio o en el mismo lugar donde hemos pasado las vaca­cio­nes todos los años. Cada his­to­ria nos coge de la mano y nos lleva a cual­quier día de per­so­nas corrien­tes, donde lo sobre­na­tu­ral puede lle­gar a ser más real que la pro­pia vida y donde el horror, muchas veces, no está en los fan­tas­mas que nos aco­san, sino den­tro de noso­tros mismos.

Paso a con­ta­ros qué encon­tra­réis en cada uno de los relatos:

La anto­lo­gía se abre con un relato de Miguel Ague­rralde: Una cam­pana en alta mar. Es qui­zás la his­to­ria de fan­tas­mas más clá­sica que nos encon­tra­mos en el libro, y tam­bién el único relato coral. Al prin­ci­pio, me pare­ció que tenía dema­sia­dos per­so­na­jes para ser un relato corto y me cos­taba dis­tin­guir­los y situar­los. Des­pués, con­forme avanza la trama, me pare­ció que todos esos per­so­na­jes eran nece­sa­rios pues lo que hace el autor es usar­los para demos­trar­nos cómo a una misma situa­ción cada per­sona se puede enfren­tar de forma dis­tinta, según su carác­ter: vemos cómo unos toman incia­ti­vas, cómo otros se dejan arras­tar, cómo otros inten­tan man­te­nerse al mar­gen. Se pue­den tomar muchas deci­sio­nes y el autor juega con eso para hacer­nos dudar de qué per­so­naje está actuando correc­ta­mente, cuando lo impor­tante es que cada per­so­naje actúa según su forma de ser y no si es correcto o no lo que hace.

El ros­tro, de Aran­cha Sanz, es para mi gusto el mejor relato de la anto­lo­gía. Narrado según el punto de vista del per­so­naje pro­ta­go­nista, la cons­truc­ción de ese per­so­naje es su gran acierto. Es un per­so­naje com­plejo del que poco a poco vemos des­gra­nar toda su his­to­ria, vemos las dife­ren­cias entre lo que ella per­cibe de sí misma y lo que per­ci­ben los demás, esto último dejan­dose entre­ver de forma muy sútil, hacien­do­nos dudar de lo que nos está con­tando, esta­ble­ciendo un juego de com­pli­ci­dad con el lec­tor que empieza a dudar si la his­to­ria que nos está con­tando es la ver­da­dera reali­dad o si al final no es más que la reali­dad defor­mada que per­cibe ella. El ros­tro es una his­to­ria de fan­tas­mas per­so­na­les que resul­tan ser mucho más horri­bles que la apa­ri­ción fantasmagórica.

Con Habi­ta­ción 207, Enri­que Luque de Gre­go­rio nos mues­tra que los fan­tas­mas no tie­nen por­qué ser los que nos hagan daño, que tal vez el daño nos lo hace­mos noso­tros mis­mos. El autor juega con la ambi­güe­dad de no dejar­nos saber si nos está con­tando algo que es real o una fan­ta­sía del pro­ta­go­nista para crear sus­pense y man­te­ner la curio­si­dad del lec­tor hasta el final.

La mano del muerto, de Jesús Caña­das, es qui­zás la his­to­ria con la trama más com­pleja del libro. Para mi gusto, el relato se hace dema­siado largo, sobre todo al prin­ci­pio hay muchas esce­nas en las cua­les se des­grana una parte muy pequeña de la his­to­ria y eso hace que la trama avance muy lenta.Conforme avanza la his­to­ria y cono­ce­mos más a los per­so­na­jes gana en inte­rés que va aumen­tando a medida que nos acer­ca­mos al final. Me gustó mucho la rela­ción entre los her­ma­nos pro­ta­go­nis­tas y tam­bién la forma en la que al final todo la trama se va recom­po­niendo a tra­vés del puzzle que nos ha ido dejando el autor, sin dejar nin­gún cabo suelto.

En La soga, Pedro Escu­dero nos mues­tra otro tipo de fan­tasma que ya no es per­so­nal, sino que forma parte de la socie­dad que nos rodea, de la que no pode­mos sus­traer­nos aun­que huya­mos de ella. No se puede con­tro­lar lo que sucede a nues­tro alre­de­dor y a veces tene­mos la culpa de cosas que no que­ría­mos hacer, nues­tro mundo se puede venir abajo en un momento. Pedro nos cuenta cómo pode­mos hacer daño aún no haciendo nada, aún no que­riendo hacerlo, y cómo duda­mos de que a pesar de nues­tras bue­nas inten­cio­nes, la culpa no será en reali­dad nues­tra, aun­que no sepa­mos cómo ni por qué.

El relato que cie­rra la anto­lo­gía es La cabaña del lago, de Elena Mon­ta­gud, una his­to­ria intensa de cul­pas y de mie­dos, donde nos cuenta lo fácil que es hacer daño a los que más que­re­mos y cómo las heri­das que nues­tros seres ama­dos nos dejan son las más terri­bles. Es uno de los rela­tos con mejor atmós­fera del libro, hay una sen­sa­ción de fata­li­dad que lo inunda todo, desde la rimera línea y la autora con­si­gue estre­me­cer­nos jugando con eso, hacién­do­nos ver que las pesa­di­llas y la reali­dad pue­den ser la misma cosa, y que al final ter­mi­na­mos viviendo la pesa­di­lla sin poder hacer nada para evitarlo.

Cie­rro el libro con la sen­sa­ción de que he leído mucho más que his­to­rias de fan­tas­mas, que me he aso­mado al abismo donde se escon­den los fan­tas­mas ínti­mos, los que todos lle­va­mos con noso­tros, los que ver­da­de­ra­mente nos hacen daño y nos rodean a todas horas. Miro a mi alre­de­dor, la reali­dad parece igual que todos los días, pero sé que yo tam­bién llevo mis fan­tas­mas con­migo. Que en cual­quier momento puedo verlos.

Tal vez sea un error de per­cep­ción… o tal vez no.



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La casa de cadenas — Malaz 4


SINOPSIS

En el desierto de Raraku, Sha’ik, la vidente y sus segui­do­res se pre­pa­ran para el levan­ta­miento pro­fe­ti­zado largo tiempo atrás, “El Tor­be­llino”. Escla­vi­zada en las minas de ota­ta­ral, Feli­sin, la más joven de la des­hon­rada Casa Paran, sueña con la liber­tad  y jura ven­garse, mien­tras que los Abra­sa­puen­tes pros­cri­tos, Vio­lín y Kalam cons­pi­ran para libe­rara al mundo de la empe­ra­triz Las­sen (aun­que la volun­tad de los dio­ses, como siem­pre, parece ser otra). Y al tiempo, dos anti­guos gue­rre­ros car­ga­dos con un secreto devas­ta­dor pene­tran en esta tie­rra aso­lada, un coman­dante del Sép­timo Ejér­cito de Malaz, lidera sus ago­ta­das tro­pas en una última y audaz carrera para sal­var las vidas de treinta mil refugiados.

OPINIÓN PERSONAL:

Nos encon­tra­mos de nuevo en las siete ciu­da­des, pero ahora la trama aun se com­plica más, se vuelve más fre­né­tica, más divi­dida, con diver­sos fren­tes abier­tos, cada uno de los cua­les com­pren­de­ría por si mismo una apa­sio­na­nate novela.

Ahí radica su  tre­mendo atrac­tivo y la tam­bién difi­cul­tad que entraña ser capaz de fijar la aten­ción en diver­sas líneas argu­men­ta­les, que se van entre­cru­zando como un com­ple­jí­simo tapiz, en el que cada uno de los per­so­na­jes es un hilo de bri­llante color, de relieve espe­cial, que apa­rece y des­a­pa­rece, engu­llido en unas esce­nas emo­cio­nan­tes, tre­pi­dan­tes y a veces demen­cia­les que nece­si­tan de una ima­gi­na­ción muy vívida para poder­las abarcar.

Estos per­so­na­jes, algu­nos vie­jos cono­ci­dos de la novela ante­rior, como los Abra­sa­puen­tes, el joven Aza­frán, o Lás­tima, y otros,  nue­vos y muy inten­sos, como la joven Feli­sin, o Dui­ker, el his­to­ria­dor, nos van des­gra­nando su his­to­ria paso a paso. A tra­ves de sus andan­zas y de sus penu­rias, avan­za­mos por una trama que los trata a todos ellos, vívi­dos y muy reales, sin mira­mien­tos, con cruel­dad refi­nada. El autor hace que en cada página nos sobre­co­ja­mos con una vision des­car­nada de lo que es la escla­vi­tud, la gue­rra, las matan­zas y en suma, la bar­ba­rie humana, ya que aquí no se esca­tima nada. Ni san­gre, ni sucie­dad, ni mise­ria ni dolor, sea este físico, men­tal o emo­cio­nal. Como en cual­quier gue­rra, como en cual­quier con­tienda real.

Y como en la vida real, no hay nin­gún per­so­naje bueno ni malo, sino que todos son tre­men­da­mente huma­nos, hasta los dio­ses, que inter­fie­ren una y otra vez con los mortales.

En esto se basa otro de los gran­des atrac­ti­vos de esta saga épica: en la falta de his­trio­nis­mos, de exa­ge­ra­cio­nes. Es su gran huma­ni­dad lo que hace que fra­ses, sen­ti­mien­tos y pen­sa­mien­tos de los per­so­na­jes te calen en lo más hondo y te sobre­co­jan. Esa libre elec­cion, esa falta de deter­mi­nismo, ese albe­drío pro­pio de la gente de carne y hueso hace que enten­da­mos lo que cual­quier ser humano es capaz de hacer cuando se ve lle­vado al límite de su cordura.

Por­que en esta segunda parte, todos están abo­ca­dos a per­derla, todos pare­cen ser con­du­ci­dos más allá de los limi­tes hacia la locura de la irrea­li­dad, en un mundo en el que las bases de la magia, las sen­das por las que tran­sita, se ven alte­ra­das, estre­me­ci­das en sus cimien­tos, y sacu­den como un terre­moto toda la reali­dad, haciendo que cual­quier pro­yecto, cual­quier plan, se vea some­tido al azar de una magia que parece haber per­dido el con­trol,  y de unas deci­sio­nes toma­das siem­pre al borde del caos, hasta lle­var­nos a un  final sor­pren­dente que nos deja en sus­penso, espe­rando el desen­lace de aque­llo que no lo ha tenido, o que habién­dolo tenido no nos deja estar segu­ros de nada. Por­que nada es lo que parece, y si algo no es esta novela , es predecible.

Eso no quiere decir que sea una novela que se devora, que se lee rápido. No. Es una novela para sabo­rearla, para dis­fru­tarla poco a poco, asi­mi­lando cada una de sus tra­mas, por­que he de reco­no­cer que muchas veces, la escasa pro­li­ji­dad de las des­crip­cio­nes, tanto del pai­saje como de los per­so­na­jes, hace que ten­ga­mos que tirar mucho de la ima­gi­na­ción, y eso nos obli­gue a rea­li­zar un gran esfuerzo para com­pren­der muchas situa­cio­nes, haciendo que algu­nos tra­mos parez­can en un prin­ci­pio un poco confusos.



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Los Jardines de la luna. Malaz 1


Sinop­sis

Tras inter­mi­na­bles gue­rras, amar­gas luchas inter­nas y san­grien­tas con­fron­ta­cio­nes, incluso las tro­pas impe­ria­les nece­si­tan un des­canso. Pero la obse­sión expan­sio­nista de la empe­ra­triz Las­sen no tiene lími­tes y cuenta con el apoyo de sus san­gui­na­rios agen­tes de la Garra. Tras el último ase­dio, el sar­gento Whis­key­jack y su pelo­tón de Abra­sa­puen­tes nece­si­tan tiempo para des­can­sar y ente­rrar a sus muer­tos, pero Daruj­his­tan, la última de las Ciu­da­des Libres de Gena­ba­ckis los espera. Es el obje­tivo último de la insa­cia­ble empe­ra­triz. Y parece que el impe­rio no es el único que codi­cia esa plaza: fuer­zas sinies­tras cons­pi­ran den­tro y fuera de las sen­das mági­cas y todo indica que los pro­pios dio­ses se pre­pa­ran para la batalla

Opi­nión personal

En esta obra, la pri­mera de una saga, nos intro­du­ci­mos por pri­mera vez en el mundo de Malaz, y vamos tomando con­tacto con él de la mano de sus prin­ci­pa­les pro­ta­go­nis­tas. Los Abra­sa­puen­tes, el capi­tan Paran, la con­se­jera Lorne, el joven ladrón Aza­frán, todas las fac­cio­nes y sub­mun­dos que pue­blan Daruj­his­tán, y como no, las otras razas, los no huma­nos, magos y esen­cia­les, están luchando entre si, abierta y ocultamente.

Todos pare­cen darse cita en un punto y momento con­creto, pues algo los está con­vo­cando. Hasta los dio­ses se ven impe­li­dos a hacer acto de pre­sen­cia y nadie sabe que suerte es la que está echada, pues nada garan­tiza quien puede salir indemne y quien verse abo­cado a la des­truc­ción total.

Los jar­di­nes de la luna es, sin duda, una de las nove­las de fan­ta­sía épica más com­pleja que he leído en mi larga vida de lec­tora. No es una novela para prin­ci­pian­tes, ni una novela juve­nil. Es una novela para lec­to­res expe­ri­men­ta­dos que bus­can algo más que una típica his­to­ria de magos y empe­ra­do­res con­quis­tando territorios.

Y como obra com­pleja que es, es una de las que más tiempo me ha lle­vado ter­mi­nar. Tam­bién es una de las que más he dis­fru­tado por su enre­ve­sada trama y por lo ela­bo­rado de sus per­so­na­jes. No hay nin­gún per­so­naje prin­ci­pal que te deje indi­fe­rente, todo lo con­tra­rio. Todos te alcan­zan, todos te lle­gan. Pues si alguna carac­te­rís­tica espe­cial tiene esta novela, es que, aun­que hay ban­dos, no hay bue­nos ni malos, todos los per­so­na­jes tie­nen una per­so­na­li­dad tan com­pleja, tan defi­nida, tan poco lineal, que ves todas sus face­tas como las de cual­quier per­sona, y eso a pesar de las dife­ren­cias tan abis­ma­les con cual­quier otro mundo, raza y situa­ción leída o conocida.

Quizá sea esta dife­ren­cia con lo cono­cido lo que acen­túa su com­ple­ji­dad, pues al crear un uni­verso nuevo con razas, dio­ses, his­to­ria y ritos pro­pios, total­mente dife­rente a lo que esta­mos acos­tum­bra­dos, nos obliga a reubi­car­nos cons­tan­te­mente y a borrar todas las simi­li­tu­des que inten­ta­mos esta­ble­cer en nues­tras men­tes con uni­ver­sos conocidos.

No es novela para pasar un ratito, para leer mien­tra se ve la tele. No es lec­tura fácil, pero recom­pensa amplia­mente a quien decida sumer­girse y ser absor­bido por un mundo nuevo, oscuro y atra­yente, que nos dejará, a quien supere la pri­mera prueba, con una sen­sa­ción de haber alcan­zado un esca­lón impor­tante en la lite­ra­tura fantástica

Ficha téc­nica

Título: LOS JARDINES DE LA LUNA
Autor: STEVE ERIKSON
Colección:COLECCIÓN FANTASIA
Edi­to­rial: LA FACTORIA DE IDEAS
Pági­nas: 506
ISBN: 84–9800-509–7
Por­tada: STEVE STONE
Género: Novela / Fan­ta­sía Épica



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La Chica Mecánica, de Paolo Bacigalupi


Llego tarde a la ola rese­ña­dora sobre este libro, así que la mía será muy breve. La Chica Mecá­nica es una de las mejo­res nove­las de cien­cia fic­ción escri­tas en los últi­mos años. En mi opi­nión, sobre­vive a la expec­ta­ción creada por los pre­mios que atesora.

Nunca me ha gus­tado des­gra­nar dema­siado la trama de un libro en mis rese­ñas, aun­que creo que el book­trai­ler de la edi­to­rial pone bas­tante en situa­ción sin des­tri­par nada.

 

 

Creo que el éxito del libro está fun­da­men­tado, y se apoya en estos tres pilares:

  • La ambien­ta­ción: Per­ci­bi­mos la Tai­lan­dia futu­rista de Baci­ga­lupi con todos los sen­ti­dos posibles.
  • La carac­te­ri­za­ción: Los per­so­na­jes no son una excusa para la trama. Están meticu­losa­mente tra­ba­ja­dos, y hablan con voz propia.
  • La espe­cu­la­ción: El horror de la dis­to­pía de Baci­ga­lupi no radica tanto en que el futuro sea oscuro, como en que es posi­ble, incluso pro­ba­ble. Sin mani­queís­mos. Sin ir más lejos, mien­tras escribo la reseña me he topado con esta noti­cia. Impo­si­ble evi­tar el recuerdo de algu­nos pasa­jes de la novela.

La obra no tiene gran­des fallas. Quizá haya gente a la que la pri­mera mitad le resulte carente de ritmo. No fue mi caso. Antes al con­tra­rio, diría que el final es algo pre­ci­pi­tado. Por decir algo más, no siem­pre se deja entre­ver de inme­diato el sig­ni­fi­cado de las abun­dan­tes pala­bras asiá­ti­cas que pue­blan el libro, aun­que en gene­ral el con­texto acaba arreglándolo.

Como lec­tor, para mí suma aún más pun­tos por­que me encanta la lite­ra­tura espe­cu­la­tiva y la dis­to­pía como sub­gé­nero de la cien­cia fic­ción. Des­taco esto por­que quizá La Chica Mecá­nica no sea para todo el mundo. El sus­pense no es su fuerte, algo que puede que la merme como entre­te­ni­miento.  Aún así, ni mucho menos la aco­ta­ría a los lec­to­res espe­cia­li­za­dos en cien­cia fic­ción. Creo que cual­quier lec­tor con curio­si­dad debe­ría darle una oportunidad.

La edi­ción impresa es bas­tante decente y en tapa dura. Una tra­duc­ción regu­lar de esta novela podría haberla arrui­nado, y me ale­gra decir que en abso­luto es el caso. La peor man­cha se la lleva la edi­ción digi­tal: catorce euros con DRM. Es como sacar la edi­ción impresa a treinta y cinco euros y con tinta invi­si­ble. En fin.



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Recomendaciones de Cómics para la época estival


Que­ría haber escrito esta entrada hace bas­tante tiempo, y hacerla coin­ci­dir con alguna de las diver­sas fechas rela­cio­na­das con el mundo del cómic que podía haber usado de excusa, la última la Comic­Con de San Diego de la semana pasada, pero he ido retra­sando el ponerme con ella infi­ni­dad de veces. Así que apro­ve­chando que tal vez haya quien quiera lle­varse un buen tebeo (es una pena que per­da­mos pala­bras con tanto encanto) a la playa. Por ello ahí va una pequeña ris­tra de cómics a los que todo amante de la lite­ra­tura de género debe­ría, al menos, echar­les un buen vistazo.

Para los aman­tes de la fan­ta­sía oscura

The Sand­man (Neil Gai­man)

Neil Gai­man tiende a ser uno de esos auto­res cuya obra se ama o se odia, pero siendo The Sand­man su obra cum­bre y todo un hito den­tro del mundo del cómic incluso sus detrac­to­res debe­rían darle una opor­tu­ni­dad.
La his­to­ria sigue las des­ven­tu­ras de los siete eter­nos, per­so­ni­fi­ca­cio­nes de diver­sas fuer­zas del uni­verso, cen­trán­dose prin­ci­pal­mente en el per­so­naje de Sueño. Pese a un pri­mer arco argu­men­tal lento y no dema­siado atrac­tivo la serie se va desen­vol­viendo poco a poco, des­cu­briendo una obra más y más grande cada vez, en la que cual­quier per­so­naje o deta­lle puede gene­rar reper­cu­sio­nes total­mente insos­pe­cha­das más ade­lante. El guión mez­cla mito­lo­gía, cuento, fol­klore popu­lar y drama humano de una forma sublime e ines­pe­rada, tocando tan­tos palos al tiempo que es muy difí­cil no sor­pren­derse en cada página.
El dibujo es de una esté­tica prin­ci­pal­mente under­ground, muy típica del recién nacido sello Ver­tigo de prin­ci­pios de los 90, que refleja fiel­mente el ambiente som­brío y deca­dente que choca de lleno con la por otra parte fan­ta­sía des­bor­dante de la serie. A pesar de que esa clase de estilo pueda echar atrás a algu­nos lec­to­res (a mí me ocu­rrió en un prin­ci­pio) la serie tam­bién cuenta tam­bién con algu­nos núme­ros dibu­ja­dos por ilus­tra­do­res tan inta­cha­bles como Char­les Vess o Michael Zulli, y con las siem­pre impac­tan­tes por­ta­das de Dave McKean.
En cuanto a edi­cio­nes, DC no para de reedi­tar la serie en una inter­mi­na­ble mul­ti­tud de for­ma­tos, el último el Abso­lute al que seguirá una edi­ción ano­tada en breve. En cas­te­llano Pla­neta ha edi­tado recien­te­mente una ver­sión com­ple­tí­sima (con varias his­to­rias per­te­ne­cien­tes a algu­nos espe­cia­les tre­men­da­mente difí­ci­les de encon­trar) que es todo un lujazo, y que pese a lo caro, vale lo que cuesta.

Para los que bus­can super­hé­roes más reales

Astro City (Kurt Busiek)

Astro City es mi pla­cer cul­pa­ble. Por lo gene­ral no me atraen las his­to­rias de super­hé­roes. Una pelí­cula de cuando en cuando vale, pero una serie larga donde se repi­ten casi siem­pre las mis­mas pau­tas y roles que ter­mina por abu­rrirme. Astro City juega con esa ico­no­gra­fía casi inal­te­ra­ble y la retuerce para crear his­to­rias total­mente ines­pe­ra­das. No sólo des­nuda a los hom­bres que hay bajo la capa, sino a los ciu­da­da­nos anó­ni­mos que sufren las con­se­cuen­cias de los actos de éstos. Kurt Busiek crea no sólo una ciu­dad, sino todo un mundo super­po­blado de héroes, en el que todas las inve­ro­sí­mi­les his­to­rias de alie­ní­ge­nas, via­jes en el tiempo y mons­truos mile­na­rios con­flu­yen de una forma tan atrac­tiva que al ter­mi­nar cada arco argu­men­tal se genera una extraña mez­cla de sen­sa­cio­nes entre dejar de lados unos per­so­na­jes de los que se desa­ría saber mucho más y lan­zarse a cono­cer otros muchos que aún no han tenido su opor­tu­ni­dad de bri­llar entre las pági­nas de esta ciu­dad.
Ade­más de los genia­les guio­nes de Busiek hay que des­ta­car los impre­sio­nan­tes dibu­jos de Brent Ander­son y las increí­bles por­ta­das de Alex Ross, que con­si­guen darle a la serie un aspecto tre­men­da­mente rea­lista y uni­fi­cado.
Sobre edi­cio­nes cabe decir que la que actual­mente está rea­li­zando Norma es toda una pre­cio­si­dad, aun­que bien es cierto que el pre­cio es bas­tante ele­vado para lo que suele pagarse por un cómic.

Para los que leen ciencia-ficción catastrofista

Y: El Último Hom­bre (Brian K. Vaughan)

Por razo­nes des­co­no­ci­das un inci­dente pro­voca que todo ser vivo con el cro­mo­soma Y muera en el acto. Esto implica que todos los mamí­fe­ros de sexo mas­cu­lino des­a­pa­re­cen al mismo tiempo. Un 50% de la pobla­ción de nues­tro pla­neta. Todos los hom­bres. Si ade­más tene­mos en cuenta que la mayo­ría de pilo­tos, con­duc­to­res, etc… son varo­nes, cuando el evento ocu­rre el por­cen­taje de pobla­ción que muere es mucho mayor. El mundo colapsa en el acto y las con­se­cuen­cias a medio y largo plazo son com­ple­ta­mente inima­gi­na­bles.
Y: El Último Hom­bre parte de esa pre­misa para seguir a un último hom­bre que no sabe por­qué ha sobre­vi­vido, aun­que tiene unas cuan­tas teo­rías sobre ello y mucha gente con ganas de echarle el guante. La his­to­ria aborda en parte ese mundo feme­nino en el que se trans­cu­rre, pero es prin­ci­pal­mente las viven­cias de Yorick, su pro­ta­go­nista, un joven ato­lon­drado por medio del cual Vaughan hace osci­lar la serie entre el humor y el drama, deján­do­nos algu­nos arcos argu­men­ta­les que son una autén­tica mara­vi­lla, pese a cerrar su aven­tura con un final que dejará a más de uno con una cierta sen­sa­ción de decep­ción.
A día de hoy es impo­si­ble tener toda la colec­ción en una sola edi­ción en cas­te­llano. Las de Norma y Pla­neta (pri­mero en colec­cio­na­ble y luego en tomos) se com­ple­men­tan y cubren toda la serie, pero siguen siendo dos edi­cio­nes y for­ma­tos distintos.

Para los que aún leen cuen­tos de hadas

Fábu­las (Bill Willingham)

Si The Sand­man fue el clá­sico del sello Ver­tigo que marcó los 90, Fábu­las ha sido su estan­darte durante la pri­mera década de este siglo. La his­to­ria sigue las viven­cias de los cuen­tos de hadas allí donde los dejó el colo­rín colo­rado. Ahora buena parte de aque­llos per­so­na­jes del fol­klore popu­lar viven exi­lia­dos en la moderna Nueva York, huyendo de un Adver­sa­rio que ha ido con­quis­tando sus tie­rras nata­les una a una, des­pla­zando a los refu­gia­dos hasta nues­tro mundo carente de magia. Lo que el lec­tor se encuen­tra es una mul­ti­tud de figu­ras que le han acom­pa­ñado desde su infan­cia, pero a las que le cos­tará reco­no­cer tras una infi­ni­dad de sor­pren­den­tes vuel­tas de tuerca, al fin y al cabo tan­tos siglos de vida cam­bia­rían a cual­quiera. Cada arco suele tener un enfo­que dis­tinto, una his­to­ria de mis­te­rio, una revo­lu­ción, un cuento román­tico… Y pese a que muchos acha­can cierto bajón en los últi­mos arcos, la serie aún tiene unas amplí­si­mas pers­pec­ti­vas de futuro para un elenco de per­so­na­jes que no deja de ampliarse.
Sobre los vás­ta­gos que ha gene­rado a lo largo de estos años las sen­sa­cio­nes son más encon­tra­das. La serie dedi­cada a Jack tiene algu­nos arcos real­mente bue­nos (el ini­cial y algu­nas his­to­rias cor­tas que dan cierto tras­fondo al per­so­naje), pero comienza a per­der el Norte a par­tir de cierto punto hasta dar de golpe con un final carente de toda lógica. Las dos mini­se­ries dedi­ca­das a Ceni­cienta son entre­te­ni­das y mues­tran más de un per­so­naje que no puede bri­llar en la serie prin­ci­pal más que de cuando en cuando, pero tam­poco están a la altura de la serie prin­ci­pal.
En cuanto al dibujo, Mark Bukingham firma un tra­bajo exce­lente como dibu­jante regu­lar, habiendo creado algu­nas señas de iden­ti­dad que ya son clave den­tro del pro­pio para­digma de la serie. Ade­más le acom­paña un elenco de artis­tas invi­ta­dos de pri­mera línea en los núme­ros entre arcos argu­men­ta­les.
Sobre edi­cio­nes, a día de hoy es fácil com­ple­tar la serie (y las series deri­va­das) con faci­li­dad en cas­te­llano gra­cias a la edi­ción de Pla­neta, pese a que los últi­mos volú­me­nes se han enca­re­cido y cuen­tan con algu­nos erro­res de tra­duc­ción que pue­den entur­biar un poco la lectura.